Es evidente que España no está atravesando su mejor momento económico, ahora y aprovechando una coyuntura de debilidad, no solamente en España sino también en Europa, la presidenta argentina Fernández de Kirchner se decanta por sobreactuar con un estilo ultra peronista, subrayar su política inspirada en el populismo más rancio y caduco. No sabe que así ya no se gobierna en este siglo XXI, inmersos en un proceso globalizador imparable y contundente. Lo que esta “bolivariana “presidenta no sabe, es que España no está sola, formamos parte de de un enorme proyecto de integración europea y además somos miembros de la eurozona. El presidente de la Comisión Europea ya ha formulado sus quejas ante el gobierno argentino por su pretensión de querer hacerse con la mayoría del accionariado de la española REPSOL-YPF. Creo que la señora Fernández de Kirchner debería hacer es reconsiderar su infausto planteamiento nacionalizador y acometer con imaginación y valentía política un plan de ajuste en su grandiosa economía, es lamentable como este gran país no está siendo capaz de evadirse del expolio al que se le viene sometiendo desde hace ya mucho tiempo. Por lo tanto relajase Doña Cristina, tome su mate en compañía de sus ministros de Economía y Trabajo, gocen de la musicalidad de los tangos del inolvidable Carlos Gardel, y traten de reconducir la situación social de su país. Dejen en paz a España, y contribuyan a unas complacientes relaciones diplomáticas, les va mucho en ello.

 

Desde luego que España no será la próxima en caer, el gobierno de Rajoy ha de ahuyentar el sobrevuelo de los fondos buitre sobre la economía española. Lo que necesita España en este momento es la canalización de toda la inversión sana internacional, procedente de todo aquel país amigo, lejano o próximo, que confíe en las posibilidades de nuestra economía, en la gestión económica de nuestro equipo de gobierno, en la seguridad jurídica de nuestro sistema jurídico. Con todos estos mimbres saldremos adelante, es importante que la austeridad tenga algún componente expansivo, los emprendedores españoles han de tener una visión positiva y optimista sobre la economía española, no solamente valen las amnistías fiscales y las facilidades para reducir las plantillas. Apoyo absoluto al gobierno de España, y entre todos hacer que la recesión económica produzca el menor daño posible.