El filósofo griego Aristóteles decía que la verdadera inteligencia no se basa sólo en tener una amplia base de conocimientos sino, en este sentido, en contar con la capacidad de aplicarlos. Para las empresas, el término inteligencia tiene más que ver con una manera de gestionar la información relevante que con el aprovechamiento de la oportunidad meramente económica.

Es lo que se llama Inteligencia Competitiva, es decir, la capacidad de encontrar, asimilar, y utilizar en provecho propio toda la información relacionada con la empresa, no sólo en el entorno, sino también en la competencia, en la plantilla propia…

Las necesidades de las empresas a la hora de manejar cantidades ingentes de datos son crecientes. No hay que olvidar que, en este momento justo, hay casi 15.000 millones de dispositivos conectados a la red. Expertos de entidades como la corporación tecnológica EMC calculan que, en el 2020, la información disponible para el ser humano y los datos en las redes se habrá multiplicado por 10. Y es que la cantidad de información creada por el hombre en los últimos dos años ya supera toda la que se ha creado desde el siglo I.

Páginas web corporativas, intranets, blogs personales, foros, revistas digitales… cada usuario de internet es un creador de información en potencia. Una fuente de datos que puede proporcionar a una compañía un gran conocimiento de su realidad de saber, claro está, gestionar ese flujo comunicativo de manera eficaz.

¿Cómo ayuda la inteligencia a las empresas

Separar el grano de la paja

Las herramientas y servicios de inteligencia competitiva ya serían útiles para las empresas, simplemente para ayudarlas a discernir qué información vale la pena y cuál no. Pero el valor de estas disciplinas va más allá, ya que busca sistematizar esos datos y convertirlos en conocimiento que, a largo plazo, pueda ayudar a la firma en su proceso de toma de decisiones: mercados más interesantes en los que invertir, posibles barreras en un proceso de internacionalización, carencias en un determinado mercado que podemos satisfacer…

El problema que detectan los especialistas en este terreno tiene que ver con la carencia de expertos o compañías capaces de asumir tales tareas. Recientemente, Fernando Cocho, docente en la UAM y CEO de la empresa especializada en inteligencia económica y competitiva H4dm señalaba que España puede absorber en un par de años unos 1.000 profesionales especializados en este apartado, ya que “sólo 300 profesionales” en el ámbito nacional tienen la cualificación para desarrollar esta clase de trabajos.