despedir empleado

Está claro que si contratar a un empleado puede ser una tarea difícil, despedirlo es mucho más. De hecho, considerando la crisis económica que existe, y la situación personal a la que este trabajador deberá enfrentarse, existen muchos casos de jefes que prefieren mantener a su empleado para no generarle un problema a pesar de las pérdidas que eso signifique, y desde luego no es algo que uno se pueda permitir.

Lo primero que debes tener en cuenta es que en una compañía que pretende funcionar como tal, y más allá de los conceptos previos que podamos tener sobre la idea de quitar a alguien de su lugar de trabajo, despedir a un empleado no es otra cosa que “terminar sus servicios desde la organización según la decisión adoptada por la dirección”, aunque en la realidad sea bastante difícil llevarlo a cabo.

Considerando en primera instancia que existen determinados aspectos jurídicos y leyes que se deben seguir cuidadosamente antes de tomar cualquier decisión, hay que pensar además que se pueden contemplar distintos tipos de despido, ya que no es lo mismo dejar a un empleado en la calle ante una justificada falta en el trabajo, que si se trata de una reducción de personal porque los números no cierran.

Concretamente, nosotros recomendamos que si sabes que hay algún empleado que no está cumpliendo su trabajo como debe, se lo hagas saber. En primera instancia, eso le permitirá tomar conciencia al respecto y modificar el modo en el que se desempeña, y en segundo término, tú estarás cubierto el día de mañana ante un posible despido y final de la situación en malas relaciones.

Luego, es igual de importante aclarar cuan fundamental resulta el firmar un contrato de trabajo en el que se indiquen todas las condiciones del mismo de ante mano, además de las políticas de la empresa. Si el despido se produce por bajo rendimiento, en tanto, es conveniente tener todos los papeles y pruebas que puedan demostrar que en verdad ha obrado de ese modo.