Dentro de todas las batallas legales que existen desde tiempos inmemorables entre Cuba y los Estados Unidos, hay una muy particular que los mismos cubanos no quieren dar por perdida, ya que está relacionada directamente con uno de los símbolos más claros de la cultura local. Estamos hablando, justamente, del ron Havana Club, uno de los más populares del país, y cuya comercialización en suelo norteamericano se discute por estos días.

Concretamente, lo cierto es que la Corte Suprema estadounidense ha anunciado que denegará a la empresa cubana Cubaexport y la firma francesa Pernod Ricard, su renovación del derecho para vender ese ron en los Estados Unidos, aunque los cubanos a su vez han advertido que una decisión de este tipo podría “poner en riesgo las 6.000 marcas y patentes estadounidenses que se comercializan en la isla”, que sufrirían consecuencias similares.

Incluso, por si las anteriores amenazas cruzadas fueran poco, La Habana también ha anunciado el hecho de tener un plan B, para poder seguir vendiendo de todas formas su ron en Estados Unidos, mediante “Habanista”, una empresa que se denomina representante del grupo cubano-francés Havana Club Internacional y del Gobierno de la isla.

A tal punto es la importancia que Cuba reviste a esta temática, que la misma ha sido declarada directamente de interés oficial, mientras se analizan alternativas de nuevas opciones comerciales, que permitan a la isla defender su producto, tras un proceso que comenzó siendo legal entre las partes, pero que ya ha trascendido hacia lo político.

Hay que recordar, además, que ya en el pasado mes de mayo, la Corte Suprema de Estados Unidos denegó la posibilidad a la compañía francesa Pernord Ricard de renovar el registro que Havana Club tenía en ese país desde 1976; al tiempo que el conflicto tuvo su primer trasfondo allá en el 2006, cuando el Departamento del Tesoro norteamericano, no renovó la licencia comercial a la compañía francesa.