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A veces hace falta una motivación extra para afrontar los estudios, no sólo porque suponen en realidad una inversión a fondo perdido sino porque además cuando se tiene la juventud por delante los peligros futuros no parecen reales. La iniciativa de este profesor que junto al suspenso (“F” en el lenguaje anglosajón) añade un formulario de solicitud de empleo en una conocida cadena de comida rápida no parece baladí ni tonta ni creo que deba ofender a quienes honradamente trabajan para esa multinacional.

Vivimos en la época del choque emocional, del impacto inmediato, de la publicidad viral, de los mensajes cortos y simples por lo que esta técnica no desmerece la actualidad. Me falta, sin embargo, la otra cara de la moneda y que no es otra que la responsabilidad del enseñante y el fracaso que debería ser para él o ella que sus alumnos suspendan. No se vaya tampoco usted de rositas señor/a  mío/a.

Vía: Alt1050.