imagescanswwhc.jpgSeguramente lo habrán notado muchos empresarios y sus asesores a nivel nacional y es que las autoridades fiscales se están poniendo muy duras respecto a las operaciones intracomunitarias. Y es que no sólo parece haber un aluvión de solicitudes de inscripción en el ROI (Registro de Operadores Intracomunitarios) sino que además se endurecen las condiciones para estar incluido, pasando incluso a manos de los servicios de inspección.

A mí me ha ocurrido recientemente con un cliente que necesitaba estar inscrito para una pequeña operación con el vecino Portugal. No sólo han tardado los funcionarios un tiempo largo en ponerse manos a la obra, cosa nada rara por otra parte, sino que el expediente ha pasado del departamento de gestión al de inspección con visita física al establecimiento y requerimiento de documentación.

A menudo te acostumbras tanto a las trabas y dilaciones que acabas por no prestarle debida atención, uno cumple con lo que le piden y punto, sin caer en la cuenta de que todo tiene su por qué. Y es que las operaciones de importación y exportación ya sea con países miembros de la UE o no son una vía muy utilizada para el fraude tal y como se demuestra con la última desarticulación de una red de 9 sociedades dedicadas a sacar tajada indebida de los vehículos que traían de otros miembros de la Unión. Ahora entiendo y comprendo que se sea más rígido aunque no deja de ser una pena que se mire a todo el mundo como posible defraudador y no como honrado contribuyente.

Está claro que vivimos en un mundo global porque estos defraudadores han acabado perjudicando a mi cliente y a mí. Molestia doble.

Vía: Terra.