Leo en un diario nacional la interesante noticia, que informa de la existencia en España de un automóvil muy conocido por aquellos amigos del cine y las películas de ciencia ficción, estoy refiriéndome al modelo DELOREAN, aquel increíble automóvil que hizo las delicias de los seguidores de la trilogía Regreso al Futuro”. En el mundo se conservan tres ejemplares del mismo modelo, uno de ellos, está en los Estados Unidos y  se subastó por 600.000 dólares, el segundo se encuentra en los Estudios Universal y el tercero es el que se  “hospeda” en Madrid, fue adquirido por una persona anónima por unos 250.000 dólares. Pues bien estamos de enhorabuena, parece ser que se van a volver a fabricar, aunque ya hace algunos años se fabricaron en la factoría de Dunmurry en Irlanda del Norte, alrededor de 9.500 unidades, se calcula que en el mundo aún siguen circulando unas 6.000 unidades. Decía estar de enhorabuena porque mi idea sería contactar con el propietario español y, al igual que hay candidatos para visitar la Luna, yo le pediría dar una vueltecita, al más viejo estilo Doc-Marty McFly.

 

La idea es saber si podríamos viajar, no digo ya al siglo XXI, pero sí hacia 2025, o quizá 2017, lo digo por salir de dudas y poder conocer de primera mano si realmente España ha conseguido reducir el paro, crear empleo en racha y las fabricas y las industrias echando humo fabricando bienes de consumo. Eso sí los bancos disciplinados a tope y con un regular con mano dura, vigilando los créditos y las hipotecas. Sería un placer eso de estar tocando su carrocería de aluminio y teclear una fecha en su salpicadero, como una autentica máquina del tiempo. ¿Y si lo que viera no fuera nada bueno? ¿Y si….? A veces nos gustaría conocer nuestro futuro, pero cuando llegara la hora de la verdad no seríamos capaces de abrir los ojos o escuchar los sonidos en ese momento. Entonces comprendemos mejor el sentido de la incertidumbre.

Y eso es lo que les pasa a nuestros políticos, a los que nos gobierna  y rigen nuestros destinos. Esta semana pasada disfruté viendo la película de Fernando Trueba “El artista y la modelo”, una gran cinta, con sus bellas imágenes y sus tiempos de disfrute de cada minuto de la película. Una vez metido en el argumento, el protagonista, el escultor francés, Marc Cros, interpretado de manera impecable por el actor Jean Rochefort. En un momento de profunda reflexión, se lamenta de no encontrar la idea definitiva para crear su obra maestra tan ansiada. A este gobierno le queda todavía un poco más de ejercicio de reflexión para encontrar su piedra filosofar. Su política económica redonda, que le permita cuadrar el círculo, todo un imposible. No es fácil, desde luego, aunque lo que hace falta son unos grandes maestros de la política, buenos estadistas, conocedores de la ciencia política y económica, que con maestría y con gracejo supieran domeñar la crisis y dirigir una política económica equilibrada y sobre todo justa y equitativa. Y no como lo que estamos viviendo y sufriendo actualmente, la política de la sinrazón, estamos en manos de unos auténticos zoquetes y desaprensivos, han olvidado o ,peor, no han conocido los secretos de manual del buen político, no han estudiado lo suficiente  a los clásicos. Es muy lamentable y por eso me había hecho ilusiones de salir volando con el DeLorean, aunque fuese por corto periodo de tiempo.