Cuando los hijos llegan a una cierta edad, los padres suelen decidir abrirles una cuenta bancaria donde ir guardando todo su dinero. Lo más habitual es que esa cuenta esté en el mismo banco con el que trabaja los padres, pero esto no significa que sea la mejor opción.  No todas las entidades ofrecen cuentas específicas para los menores de edad. En España, sólo el 60% de los bancos las ofrecen, según un estudio realizado por HelpMyCash. El resto de entidades ofrecen una cuenta ahorro que solo sirven para guardar el dinero del niño, pero sin ofrecer una experiencia educativa.

En este estudio, solo el 73% de las entidades ofrecen una tarjeta a este segmento de clientes, y tan solo el 67% les permite acceder a la banca online para consultar los saldos. Este estudio se ha realizado sobre 15 entidades diferentes.

Si nos fijamos en la edad mínima para tener acceso a una tarjeta de débito, esta se sitúa en los 14 años, aunque BBVA la reduce a os 12, mientras que Abanca y Liberbank las aumenta hasta los 16. Banco Santander y Openbank no fijan edad mínima para tener acceso a una tarjeta prepago. El resto de entidades la sitúan en los 14 años.

Una cosa hay que tener clara, este tipo de servicio suelen estar limitados y el acceso a la banca online solo para realizar consultas, sin la posibilidad de realizar transferencias ni contratar otros productos.

Poca información y leyes inventadas

En España hay más de ocho millones de menores de edad o, lo que es lo mismo, más de ocho millones de clientes potenciales para los bancos. Sin embargo, la banca no se lo pone fácil a los padres que quieren comparar la oferta de cuentas corrientes para sus hijos. La mayoría de los bancos no incluyen en sus páginas webs una ficha completa de las condiciones y de los servicios de sus productos para niños y los empleados de las oficinas y del servicio de atención telefónico de las entidades carecen de la información adecuada.

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“En HelpMyCash hemos detectado que los empleados de la mayoría de las oficinas no conocen la oferta de su banco para los menores de edad”, afirma el estudio. Fuentes del comparador aclaran que es habitual que los empleados de distintas sucursales den información contradictoria sobre un mismo producto o que desde el servicio de atención al cliente aporten datos distintos en función del gestor que atienda al consumidor.

Los empleados desconocen la operativa asociada a las cuentas y las tarjetas para menores, así como al proceso de contratación, por lo que los padres reciben, en muchos casos, información errónea.

Asimismo, los empleados de aquellas entidades que no comercializan tarjetas para menores o que reducen su oferta a una cuenta de ahorro con una operativa muy limitada y no dan acceso a la banca online, a veces, “justifican su escasa oferta de productos amparándose en leyes que, realmente, no existen, cuando la realidad es que la oferta depende de cada entidad y de su política interna”, aclaran los autores del informe.

El pago móvil, vetado en la mayoría de los bancos

A pesar de casi siete de cada diez niños tiene un teléfono móvil, según datos del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones relativos a 2017, solo cinco entidades de las 15 analizadas, el 33%, permiten a los adolescentes asociar sus tarjetas a un wallet y abonar compras en comercios con el móvil. Se trata de Bankia, CaixaBank, Liberbank, Openbank y Unicaja.

Aunque la limitación principal con la que se encuentran los menores es su propio banco, los propios términos y condiciones de estos servicios también juegan en su contra. Solo Samsung Pay no establece una edad mínima para usarlo, de acuerdo con su servicio de atención al cliente, mientras que Apple Pay la fija en 13 años y Google Pay, en 16.

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Bankia, CaixaBank y Liberbank, la oferta más completa

El trío formado por Bankia, CaixaBank y Liberbank es el que ofrece una experiencia más completa a los menores de edad que quieren gestionar sus finanzas con la ayuda del banco. Las tres entidades ofrecen una cuenta corriente a los menores a la que se puede asociar una tarjeta de débito o de prepago. Asimismo, todas permiten consultar la banca online, ya sea por Internet o por una app y el menor también puede abonar sus compras con el móvil.

Bankia permite a sus clientes más jóvenes disponer de una tarjeta de débito o prepago a partir de los 14 años, al igual que CaixaBank. Liberbank, por su parte, aumenta la edad a los 16.

Con las peores ofertas, aquellas que consisten en una cuenta de ahorro sin acceso a la banca online, la experiencia perderá su carácter didáctico. Los menores ni siquiera podrán revisar su saldo, salvo en un cajero automático si es que tienen tarjeta.