1yen_ledlie.jpgLa fortaleza del dólar y la debilidad del euro ante otras divisas (como el yen) amenaza una de las formas de inversión más redituables: el carry-trade o el tráfico de divisas.

Una práctica que consiste en solicitar préstamos en una divisa débil, con tipos de interés bajo, e invertir el capital en otra divisa con alta rentabilidad. El problema ahora es la incertidumbre cambiaría en la que se encuentra el euro.

Hasta antes de la crisis, la divisa preferida para este intercambio era el yen, la divisa japonesa. La suya es una economía en contracción desde ha diez años, y las autoridades económicas han fijado una bajísima tasa de interés para contrarrestar sus efectos: 0,25% (curiosamente, el porcentaje con el que el BCE incremento los tipos de interés, dando la estocada final al crecimiento europeo).

Los inversores adquirían préstamos en yenes y con ellos financiaban préstamos en otras divisas, donde la rentabilidad en mayor. Por ejemplo: el euro. En la CE la rentabilidad es de más de un 5%. La ganancia limpia oscilaba entre un 20 y un 30%. El negocio era seguro, pues la venta masiva de divisas mantenía al yen debilitado.

Pero los nuevos ajustes del euro (que alcanzan por igual al dólar y al yen), no sólo amenazan esta forma de inversión. Además, podrían debilitar al euro. Cuando las inversiones en yenes se vean afectadas por una baja en la cotización del euro, los inversores querrán de vuelta la moneda comunitaria, y esa recompra masiva debilitaría a la divisa común…

Fuente | Activba

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