Le enviaron como a un sicario sin piedad contra Mariano Rubio cuando éste molestaba al poder de entonces, muy parecido al que hubo después y al que vendrá. Se aplicó con la profesionalidad de quien sabe que el premio está a la vuelta de la esquina. No sabía o quizá no le importaba siquiera que más allá estaba otra vez el Banco de España pero para intervenirle a él. No juzguéis y no seréis juzgados, Hernández Moltó.