El Corte Inglés y la lección empresarial de reducir deuda antes de volver a crecer

El Corte Inglés cerró el ejercicio fiscal 2025-26 con la deuda más baja en casi dos décadas. La cifra es menos llamativa que una ronda de financiación, una apertura internacional o una subida explosiva en ventas, pero dice mucho más sobre la salud real de una empresa. En 2020, en pleno golpe de la pandemia, el grupo llegó a declarar 3.811 millones de euros de deuda. Al cierre de febrero de 2026, la deuda neta se situaba en 1.648 millones. Son 2.163 millones menos en cinco años.

La historia no trata solo de una mejora contable. También habla de una disciplina empresarial que suele recibir menos atención que el crecimiento: sanear el balance, reducir dependencia financiera, preservar caja, revisar activos, mejorar márgenes y volver a invertir cuando la estructura ya no está tan condicionada por los intereses. En una economía acostumbrada a celebrar más la expansión que la prudencia, el caso de El Corte Inglés ofrece una lectura útil para muchas empresas familiares, grupos medianos y compañías endeudadas que siguen confundiendo facturación con fortaleza.

De la pandemia al menor endeudamiento en casi veinte años

El ejercicio 2020 fue uno de los más duros de la historia reciente de El Corte Inglés. La compañía cerró aquel año con una cifra de negocios consolidada de 10.432 millones de euros, un Ebitda positivo de 142 millones y unas pérdidas netas de 2.945 millones tras provisiones por 2.500 millones. El cierre de establecimientos, las restricciones de movilidad y la desaparición del turismo golpearon de lleno a un modelo muy ligado a la tienda física.

Aquel año dejó una cifra especialmente incómoda: la deuda aumentó en 560 millones hasta alcanzar los 3.811 millones. Para un grupo con una enorme cartera inmobiliaria, una marca muy reconocida y negocios diversificados, el problema no era la falta de historia ni de tamaño. Era la presión financiera en un momento en el que el negocio necesitaba adaptarse rápido.

Cinco años después, la foto es muy distinta. En el ejercicio 2025-26, El Corte Inglés alcanzó un volumen global de ingresos de 17.247 millones de euros, una cifra de negocio de 14.988 millones, un Ebitda de 1.266 millones y un beneficio neto de 628 millones. La deuda neta, por su parte, bajó hasta 1.648 millones y el nivel de endeudamiento quedó en 1,3 veces Ebitda.

IndicadorEjercicio 2020Ejercicio 2025-26Evolución
Cifra de negocio / ingresos principales10.432 M€14.988 M€+4.556 M€
Ebitda142 M€1.266 M€+1.124 M€
Resultado neto-2.945 M€628 M€Vuelta a beneficios
Deuda / deuda neta3.811 M€1.648 M€-2.163 M€
Ratio deuda / EbitdaNo comparable por efecto pandemia1,3xBalance más ligero

La comparación debe leerse con cautela, porque 2020 fue un ejercicio excepcional. Aun así, el cambio de escala es claro. La empresa no solo ha reducido deuda. También ha recuperado rentabilidad, ha reforzado la generación operativa y ha vuelto a hablar de inversión con más margen financiero.

Sanear no luce, pero cambia la empresa

En el mundo empresarial se habla mucho de crecer. Crecer tiene una narrativa fácil: más ventas, más tiendas, más empleados, más mercados, más tecnología. Sanear una empresa es menos vistoso porque obliga a tomar decisiones que casi siempre incomodan. Significa revisar qué activos son realmente estratégicos, qué negocios aportan caja, qué alianzas tienen sentido y qué parte del patrimonio puede estar pesando más en el orgullo corporativo que en la rentabilidad.

El Corte Inglés llevaba años trabajando en esa dirección. La compañía había analizado la venta de activos inmobiliarios no estratégicos para reducir deuda, reforzó alianzas en negocios financieros y de seguros, y dio entrada a socios como Santander en Financiera El Corte Inglés o Mutua Madrileña en su negocio asegurador y en el accionariado del grupo. Estas operaciones no son simples movimientos financieros. Suponen aceptar que conservar el 100 % de todo no siempre es la mejor forma de proteger el futuro.

Movimiento empresarialLectura financiera
Reducción de deuda desde 2020Menor presión sobre caja y más margen para invertir
Mejora del EbitdaMás capacidad para sostener el negocio con recursos propios
Revisión de activos no estratégicosPatrimonio puesto al servicio del balance
Entrada de socios en negocios concretosMonetización parcial y acceso a capacidades especializadas
Mayor inversión previstaPaso de la defensa financiera a una etapa más ofensiva

La empresa ha anunciado una inversión de 650 millones para el ejercicio en curso, un 14,6 % más que el año anterior. Ese dato es importante porque muestra el cambio de fase. Tras varios ejercicios centrados en la recuperación, la eficiencia y el desapalancamiento, El Corte Inglés ya puede dedicar más recursos a tiendas, tecnología, logística y desarrollo de negocio sin que la deuda pese igual que antes.

Para cualquier empresa endeudada, esta es la enseñanza incómoda. No basta con vender más si el crecimiento no se convierte en caja suficiente para reducir obligaciones financieras. Una compañía puede aumentar facturación y seguir siendo frágil si cada mejora del margen acaba absorbida por costes financieros, alquileres mal dimensionados, activos improductivos o negocios que consumen capital sin devolver rentabilidad.

La deuda también decide la estrategia

La deuda no es mala por sí misma. Puede financiar inversión, acelerar crecimiento y permitir movimientos que la caja ordinaria no cubriría. El problema aparece cuando deja de ser una herramienta y se convierte en el centro silencioso de todas las decisiones. Entonces la empresa no elige solo por mercado, cliente o producto. Elige por vencimientos, intereses, refinanciaciones y restricciones de balance.

Por eso la evolución de El Corte Inglés interesa más allá del sector retail. El grupo ha pasado de estar condicionado por una deuda elevada en un momento de fuerte tensión operativa a presentar un balance más manejable, con un ratio de deuda sobre Ebitda que le permite defender mejor su plan estratégico. La mejora no elimina los retos: el comercio minorista sigue sometido a presión de márgenes, cambios de consumo, competencia online, costes laborales, logística compleja y necesidad constante de modernizar tiendas. Pero una empresa con menos deuda puede escoger mejor cómo afrontarlos.

Pregunta para cualquier empresa endeudadaPor qué importa
¿Qué activos sostienen el negocio y cuáles solo inmovilizan capital?Ayuda a separar patrimonio útil de patrimonio emocional
¿Qué negocios generan caja real y cuáles consumen recursos?Evita crecer en áreas que deterioran el margen
¿La deuda financia futuro o solo tapa decisiones aplazadas?Distingue inversión de supervivencia
¿Tiene sentido incorporar socios en áreas concretas?Puede reducir presión financiera y aportar capacidades
¿La facturación crece más rápido que los costes financieros?Mide si el crecimiento mejora la salud de la empresa

La parte menos visible de una reestructuración es que rara vez se celebra cuando empieza. Vender activos, revisar negocios o aceptar nuevos socios puede interpretarse como debilidad. Años después, si el plan funciona, la misma decisión se lee como prudencia. Esa es una de las paradojas de la gestión empresarial: muchas medidas necesarias parecen defensivas justo cuando se toman y solo parecen inteligentes cuando los números ya han mejorado.

El caso de El Corte Inglés recuerda que una empresa no se fortalece solo por vender más. Se fortalece cuando puede decidir con menos urgencia, negociar desde una posición mejor y financiar su crecimiento sin que la deuda absorba cada avance. En España hay muchas compañías que siguen midiendo su éxito por ingresos, plantilla o tamaño de balance. La pregunta más incómoda es otra: cuánto de ese tamaño genera valor y cuánto se mantiene porque nadie quiere asumir el coste de ordenar la casa.

Para un consejo de administración, un empresario familiar o un director financiero, la lección no es copiar la estrategia de El Corte Inglés. Cada compañía tiene su estructura, sus activos, su mercado y su nivel de endeudamiento. La lección es mirar la deuda como una variable estratégica, no como un problema que se revisa solo cuando llega el vencimiento. A veces la decisión más importante para crecer no es abrir más, sino cerrar mejor. No es comprar más, sino vender lo que ya no encaja. No es resistirse a compartir capital, sino entender qué socio puede ayudar a que el negocio respire.

El Corte Inglés llega a esta nueva etapa con desafíos comerciales importantes, pero con un balance bastante más limpio que hace cinco años. Esa parte de la historia vende menos titulares que una expansión agresiva, aunque probablemente explique mejor por qué la compañía puede volver a hablar de inversión, crecimiento y futuro con otro tono.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta deuda tenía El Corte Inglés en 2020?
El grupo declaró 3.811 millones de euros de deuda al cierre del ejercicio 2020, un año marcado por el impacto de la pandemia y las restricciones al comercio.

¿Cuál es la deuda actual de El Corte Inglés?
Al cierre del ejercicio 2025-26, la deuda neta se situó en 1.648 millones de euros. En el primer semestre de ese mismo ejercicio había sido de 1.738 millones.

¿Cuánto ha reducido su deuda El Corte Inglés desde 2020?
La reducción entre los 3.811 millones de 2020 y los 1.648 millones del cierre de 2025-26 es de 2.163 millones de euros.

¿Por qué es importante reducir deuda en una empresa?
Porque libera caja, reduce costes financieros, mejora la capacidad de inversión y permite tomar decisiones estratégicas con menos presión de bancos, vencimientos e intereses.

Fuentes:

El Corte Inglés: resultados del ejercicio 2025-26
El Corte Inglés: cifras del grupo 2025
El Corte Inglés: resultados del ejercicio 2020

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