Durante los últimos dos años, buena parte del mercado ha aplaudido un patrón que se repite en Europa: vender activos en el exterior, reducir deuda, “simplificar” el perímetro y concentrarse en plazas consideradas más previsibles. Telefónica ha acelerado su repliegue en Hispanoamérica para enfocarse en sus cuatro mercados prioritarios (España, Brasil, Alemania y Reino Unido), con una cascada de desinversiones y un nuevo plan estratégico que confirma el cambio de rumbo.
En paralelo, Iberdrola convirtió México en símbolo de ese mismo guion cuando acordó la venta de un paquete relevante de centrales por unos 6.000 millones de dólares, una operación interpretada entonces como un movimiento de “disciplina financiera”.
El diagnóstico corporativo puede ser impecable. El problema aparece cuando se mira el conjunto: los activos que se venden no son neutros. Son piezas de infraestructura —energía, logística, redes— que funcionan como “capas base” de una economía. Y cuando un bloque se retira a la vez de varias capas, el mercado no ve solo una desinversión: se crea un vacío de poder. Y en geopolítica, el vacío dura poco.
1) El “hardware” del continente: puertos y rutas que deciden quién exporta… y a qué coste
El caso más gráfico está en Perú: el megaproyecto del puerto de Chancay, impulsado por COSCO Shipping junto a socios locales, se ha presentado abiertamente como una infraestructura pensada para acortar tiempos y costes de comercio hacia Asia. Su puesta en marcha ha sido tratada como un hito estratégico por múltiples medios internacionales, precisamente porque no es “un puerto más”: es una nueva bisagra logística del Pacífico sur.
Para un inversor, la lectura es simple: quien controla nodos logísticos clave captura rentas invisibles (fletes, almacenaje, prioridad operativa, servicios conexos) y, además, condiciona decisiones industriales. Si mover cobre, litio o agroexportaciones hacia Asia se vuelve más barato y predecible por una ruta dominada por actores chinos, parte del “centro de gravedad” comercial se desplaza con el tiempo sin necesidad de grandes titulares.
El otro extremo del mapa está en el “cuello de botella” por excelencia: Panamá. La pugna por activos vinculados al Canal y su entorno (puertos, ferrocarril, concesiones y terminales) ha escalado a un nivel donde el componente financiero y el geopolítico van de la mano. La compra del Panama Canal Railway por un consorcio liderado por BlackRock mostró hasta qué punto EEUU quiere blindar piezas críticas del tránsito global.
A la vez, las negociaciones y tensiones alrededor de puertos operados históricamente por grupos asiáticos han alimentado un debate incómodo: ¿quién tiene “la llave física” del comercio?
2) La “batería” del siglo: litio (y, sobre todo, refinado)
Europa tiende a mirar el litio como si el juego terminara en la mina. Pero la cadena de valor manda: extracción, concentración, refinado, química de materiales, cátodos, y finalmente celdas y packs.
En el “Triángulo del Litio” (Chile, Argentina, Bolivia), la presencia china no es un rumor: es capital, proyectos y contratos. En Chile, la entrada de Tianqi en el accionariado de SQM fue un punto de inflexión en su día.
En Argentina, el auge del litio ha atraído a múltiples actores y el país se ha convertido en campo de competencia global, con proyectos y financiación donde aparecen también compañías chinas en distintas fases.
¿“Monopolio”? Sería exagerado afirmarlo así. Pero sí hay una tendencia que los analistas no deberían perder de vista: China busca asegurar suministros y capacidad industrial aguas abajo. Es decir, no solo “comprar mineral”, sino amarrar tramos que capturan margen y poder de negociación. Y eso es lo que determina, por ejemplo, quién sufre primero cuando hay cuellos de botella o restricciones comerciales.
3) El “sistema nervioso”: redes eléctricas y distribución
La electrificación (vehículo eléctrico, centros de datos, industria) convierte la red en un activo estratégico por definición. En América Latina, el movimiento ha sido silencioso pero consistente en los últimos años: la State Grid china ha ampliado huella en la región y, en casos como Chile, ha terminado con una posición muy relevante en distribución eléctrica tras operaciones corporativas que se han documentado públicamente.
En Brasil, adquisiciones anteriores como CPFL Energia ya habían dejado claro que el objetivo no era testimonial.
Aquí conviene distinguir dos planos:
- Plano financiero: redes y distribución ofrecen flujos relativamente estables, regulados y de largo plazo (si el marco aguanta).
- Plano sistémico: quien opera red y distribución tiene una palanca estructural sobre industrialización, resiliencia y, en escenarios extremos, capacidad de presión política.
Y el contexto es explosivo: la región necesita inversiones masivas para modernizar transmisión y distribución si quiere absorber electrificación, renovables y crecimiento.
4) El “software”: financiación, swaps y seguro de exportación
Cuando falta financiación en dólares a precio razonable, entran fórmulas alternativas. Argentina es el ejemplo de manual: la línea swap con China ha sido una herramienta recurrente para aliviar tensiones de reservas y comercio exterior en los últimos años, en paralelo a la fragilidad macro y la negociación con organismos internacionales.
Y aquí llega una pieza que en Occidente se entiende poco: el “seguro” como palanca geopolítica. China cuenta con instrumentos estatales para cubrir riesgo de exportación e infraestructura (seguros de crédito, garantías, apoyo a financiación vinculada a proveedores chinos). Sinosure es el nombre que suele aparecer cuando se trata de blindar operaciones y cadenas logísticas asociadas a exportaciones industriales.
Traducido al lenguaje de balance: no es solo “te construyo el activo”, sino “te ofrezco el paquete completo”: ingeniería, equipos, financiación y cobertura de riesgo. Eso es lo que hace que el activo sea más fácil de cerrar… y más difícil de “repatriar” después.
La tesis para inversores: no es colonización, es re-cableado
El punto central no es caer en el alarmismo. Es entender el patrón:
- Occidente vende o reduce exposición en activos físicos fuera de su perímetro prioritario.
- China entra donde hay necesidad de CAPEX, infra crítica o huecos de financiación.
- Con el tiempo, la propiedad, el control operativo o la dependencia contractual cambian el reparto real de poder económico.
En ese marco, el debate “Telefónica reduce riesgo” o “Iberdrola simplifica” se queda corto. Puede ser cierto para el accionista… pero simultáneamente implica que Europa renuncia a participar en capas de infraestructura donde se deciden las próximas décadas: logística del Pacífico, electrificación, materias primas críticas, financiación alternativa.
Y el mercado suele reaccionar tarde a estas dinámicas porque no aparecen en una cuenta de resultados trimestral. Aparecen en el coste de capital futuro, en el acceso a insumos, en la seguridad de suministro y en la capacidad de negociación cuando hay crisis.
Qué vigilar en 2026 (si se quiere invertir con ojos abiertos)
- Activos “cuello de botella”: puertos, ferrocarriles, terminales energéticas y redes. Las transacciones y concesiones ahí tienen impacto multiplicador.
- Cadena del litio más allá de la mina: acuerdos de refinado, química y cátodos. El margen suele estar aguas abajo.
- Riesgo regulatorio y político: cuando infraestructura crítica cambia de manos, los gobiernos reaccionan (tarde o temprano).
- Financiación en moneda alternativa: swaps, bancos de desarrollo y mecanismos bilaterales que sustituyen deuda tradicional cuando el dólar aprieta.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa “de-risking” en una empresa y por qué puede crear un “vacío de poder” en un país o región?
Porque la empresa reduce riesgo y deuda vendiendo activos, pero si muchos actores hacen lo mismo en infraestructura crítica, el control pasa a quien compra… y el poder económico también.
¿El puerto de Chancay puede cambiar de verdad el comercio entre Sudamérica y Asia?
Puede influir si reduce tiempos y costes logísticos de forma sostenida y si atrae servicios marítimos, almacenaje y conexiones terrestres que consoliden rutas hacia el Pacífico.
¿China “controla” el litio de América Latina?
No en sentido absoluto, pero sí ha asegurado posiciones relevantes en algunos tramos del sector y, sobre todo, busca influencia aguas abajo (cadena industrial), que es donde se decide la dependencia real.
¿Por qué los swaps en yuanes importan para la estabilidad financiera de países como Argentina?
Porque actúan como válvula de liquidez en momentos de escasez de divisas, sosteniendo importaciones o pagos y reduciendo presión inmediata sobre reservas, aunque no resuelven los desequilibrios estructurales.









