En la entrada de hoy hablaremos de cómo afecta a la productividad de los trabajadores un cambio en los factores externos a éstos. El origen de este experimento se remonta a 1923, cuando Elton Mayo, sociólogo y psicólogo estadounidense, lideró una investigación en una fábrica de textiles ubicada en Filadelfia, la cual registraba problemas en los procesos productivos y un nivel de rotación excesivamente elevado, aún cuando la gerencia de la fábrica había aplicado diversos programas de incentivos. En este contexto, Mayo comienza su experimento introduciendo períodos de descanso de 15 minutos que los trabajadores podían escoger en el momento en que quisieran, y contratando enfermeras que atendieran a los trabajadores ante cualquier contratiempo que sufrieran.experimento hawthorne

Esas dos medidas bastaron para conseguir los objetivos que la gerencia perseguía y despertaron en la plantilla un espíritu de solidaridad. Fue tal el éxito que el Consejo Nacional de Investigación encargó directamente a Elton Mayo la dirección de un experimento en la Western Electric Company que tenía como meta estudiar la relación existente entre la iluminación y la eficiencia de los obreros en la producción. Dicho experimento es el que pasaría a ser ampliamente conocido como Experimento Hawthorne, en recuerdo del barrio de Chicago en el que la compañía citada se encontraba.

De las conclusiones que se sacaron, a mi parecer destaca la de la importancia de la interacción en una organización pues -y especialmente en una etapa como la actual- se tiende a pensar en los trabajadores como un conjunto de objetivos cumplidos, estudios realizados, competencias adquiridas y niveles de productividad alcanzados, de manera que “se cosifica” al trabajador.

Es vital recordar que somos, ante todo, seres humanos, con necesidades fisiológicas y emocionales que necesitamos relacionarnos con nuestro entorno, expresarnos y dejar constancia de nuestras carencias. Si eso no se permite, el trabajador puede sentirse alienado (al más puro estilo Chaplin en ‘Modern Times’), sin un rumbo asignado y sin generar repercusión en el entorno (en tanto que ni tan siquiera su opinión es tenida en cuenta), esto es, puede llegarse a verse él mismo como una máquina lo que, en contra de lo que alguien pudiera pensar, compromete a la productividad.

Afrontémoslo, cuando sientes que lo que haces es importante e insustituible (no en el sentido de superioridad, sino en el sentido de significar algo único para el conjunto como individuo diferente que eres), tu nivel de entrega aumenta. Así, como Mayo demostró, una mayor interacción y una mayor participación por parte del trabajador en las decisiones de la organización (aportando un feed-back, por ejemplo) mejora las relaciones humanas y, en última instancia, la productividad.

Por otra parte. Mencionar que a raíz de este experimento se habla del “Efecto Hawthorne”, nombre que Henry A. Landsberger dio, mientras analizaba el experimento de Mayo. Landsberger sostuvo que los individuos modificarían su conducta por el hecho de sentirse observados (lo cual les motivaba), pero no en respuesta al experimento en cuestión. ¿Y por qué concluyó esto? Porque, según lo observado, una vez finalizado el experimento, los rendimientos obtenidos volvieron al nivel habitual. Desde mi punto de vista, este efecto me parece una idea fácil de creer en tanto en cuanto considero que los individuos, cuando se sienten examinados, tratan de dar lo mejor de sí mismos y llevarse a niveles en los que no se sitúan con frecuencia. De hecho, creo que eso es lo que sucede en determinados establecimientos y sucursales en los que se da aviso de que un superior va a realizar una visita y, para tal ocasión, el lugar en cuestión se viste de sus mejores galas.

No obstante, Mayo en su experimento partió de unas bases muy humanas y, en consecuencia, llegó a conclusiones cuya validez, en tanto personas que somos, es irrefutable. Así, e incluso aunque el experimento tuvo que cortarse por el Crack del 29 y la consiguiente depresión, supone el punto de partida para -casi- cualquier estudio de las relaciones humanas.