El voto británico para abandonar la UE tiene enormes consecuencias para ambas partes, muchas de las cuales están empezando a ser investigadas. Una de las áreas políticas que se verá más afectada es la política comercial. Durante los últimos cuarenta años, el Reino Unido no ha tenido, básicamente, una política independiente sobre las relaciones comerciales internacionales. La creación de la política comercial corría a cargo de una mayoría cualificada del Consejo Europeo y el consenso obtenido se convertía en la política en vigor del Reino Unido.

Brexit

Gran parte del debate sobre el Brexit se ha centrado en las futuras relaciones comerciales entre la UE y el Reino Unido. No obstante, el Brexit tendrá también consecuencias importantes en el resto del mundo, que a menudo son ignoradas en el debate público.

En una ponencia reciente, investigué la posible repercusión del Brexit en las cadenas globales de valor (CGV) a través del análisis de sus posibles repercusiones en los proveedores que dependen del acceso al mercado del Reino Unido para integrar CGVs. El Libro Blanco del Brexit rechaza tanto el ser miembro del Espacio Económico Europeo como de una Unión Aduanera. En estas circunstancias, el Brexit conducirá al Reino Unido a adoptar una política comercial independiente. De este modo, el Reino Unido debe crear una nueva política comercial que gobierne sus relaciones con proveedores (y clientes) a nivel mundial. De hecho, el deseo de recuperar la independencia sobre la política comercial fue una de las razones clave detrás del rechazo de una Unión Aduanera.

El gobierno del Reino Unido ha hecho grandes declaraciones sobre su intención de negociar tratados de libre comercio (TLCs) con una variedad de socios de países emergentes (China y la India por ejemplo) y países desarrollados (USA, Australia…) como parte de su visión de una “Gran Bretaña global”. Poco han dicho sobre lo que el cambio de régimen comercial de la UE significará para las relaciones comerciales con socios económicamente menos interesantes. Tal situación crea una gran incertidumbre para los proveedores de los países en vías de desarrollo que se basan en los acuerdos comerciales existentes con la UE para acceder al mercado del Reino Unido. En este artículo quiero hacer hincapié en los países que son más vulnerables al cambio de política.

Para poder entender por qué ciertos proveedores son vulnerables, es importante comprender que la política comercial no se trata sólo de los TLCs. Se refiere también a una estructura formada por regímenes comerciales unilaterales de la UE que han evolucionado a lo largo de las décadas. Éstos dan preferencias especiales de acceso al mercado a países en vías de desarrollo y niveles muy altos de acceso a los más pobres de ellos. Lo que esto significa, en términos reales, es que si eres un exportador de Bangladesh (clasificado como país menos desarrollado (PMD) por la ONU) no pagas aranceles en tus exportaciones de camisas a la UE (y por ende al Reino Unido), mientras que un exportador chino de camisas pagará un 12%. De forma similar, si eres un exportador de sábanas pakistaní tampoco pagarás aranceles en tus exportaciones, mientras que la India paga un 12%. Esto es debido a que Pakistán se beneficia de un régimen especial de acceso a la UE para países que han ratificado y aplicado una larga lista de acuerdos internacionales en áreas que van desde derechos laborales a la protección del medio ambiente (llamado Sistema Generalizado de Preferencias o GSP+ por sus siglas en inglés).

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En los últimos veinte años ha habido una extensa investigación que ha explorado la evolución de las cadenas de valor globales (CVGs) con la finalidad de entender por qué ciertas CVGs están estructuradas tal como están. Los regímenes comerciales han surgido como un factor importante en cuanto a la elección de la localización de la producción en la economía mundial. Estos son particularmente importantes en sectores donde los regímenes especiales de acceso otorgan altos niveles de ventajas arancelarias, como el textil y la confección para Bangladesh y Pakistán en el ejemplo anterior. Otros sectores en los que los regímenes comerciales han sido definidos como importantes en relación a la zona geográfica de las CVGs son el procesamiento de pescado, especialmente el atún (Papúa Nueva Guinea no paga aranceles y Tailandia paga el 25%) y las flores cortadas (donde Kenia no paga nada comparado con un 8% que paga Australia).

Además, este tipo de regímenes especiales de acceso está supeditado a que a las mercancías exportadas de un país determinado sean consideradas por la UE como “fabricadas” en dicho país. La definición de estas “normas de origen” es compleja y es el resultado de largas horas de debate y consulta. La investigación ha encontrado sistemáticamente que estas normas tienen una influencia importante en la geografía de las CVGs. Por ejemplo, las normas estadounidenses estipulan que para que una camisa sea considerada como “fabricada” en un país tiene que estar cosida con tela tejida en ese país, la cual ha sido tejida con hilo que también ha sido hilado localmente. Un país que, teóricamente, tiene libre acceso al mercado, necesita una industria textil y de hilados competitiva para evitar pagar aranceles. La UE tiene un enfoque más liberal de estas normas, en especial para PMDs como Bangladesh. Mi propia investigación ha confirmado que estas normas han tenido un importante efecto estimulante en las importaciones de la UE tanto de Bangladesh como de Camboya.

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Con el fin de identificar qué países son más vulnerables a los cambios en los regímenes comerciales de Reino Unido, analicé las exportaciones no petroleras . Me centré en aquellos países que dependen mucho de la UE para sus exportaciones, y también en aquellos estados donde gran parte de sus exportaciones a la UE están destinadas al Reino Unido. Los países sujetos al acceso unilateral al mercado que emergen como los más dependientes del mercado del Reino Unido son Kenia, Bangladesh, Camboya y Pakistán. Las mayores corrientes comerciales están en Bangladesh, con exportaciones de más de 3.500 millones de dólares al Reino Unido, gran parte de la confección.

La integración continua de estos países en vías de desarrollo en los CVGs orientadas al Reino Unido post-Brexit requiere un acceso al mercado continuo y consistente. No hay ninguna garantía de que el Reino Unido lo otorgará, aunque sería, cuando menos, sorprendente si abandonaran el continuo respaldo que hasta ahora han brindado a la integración de los países en vías de desarrollo en la economía mundial. Es muy probable que exista un régimen especial de acceso al Reino Unido para países en vías de desarrollo después del Brexit, aunque quizás no sea tan generoso como el de la UE y como mínimo, es probable que difiera, especialmente con el paso el tiempo. Una cuestión clave será hasta qué punto el Reino Unido mantendrá el generoso régimen de acceso para PMDs como Bangladesh y Camboya y si mantiene algo similar al actual régimen GSP+, lo cual es vital para Pakistán. Tal incertidumbre no ayuda. Las actuales CVGs han sido construidas a lo largo del tiempo en respuesta a regímenes comerciales ya existentes y a sus normas establecidas. Cuanto antes se aclare la política futura, más fácil será para los agentes de las CVGs integrar en sus estrategias cualquiera de los cambios así como adaptarse a la nueva realidad. El Departamento de Comercio Internacional (DIT por sus siglas en inglés) del Reino Unido está explorando las posibilidades, pero con tantos asuntos a considerar en el panorama post-Brexit, los países en vías de desarrollo piensan que no serán una prioridad máxima para los políticos del Reino Unido. La investigación académica indica que tienen motivos para estar preocupados.

Louise Curran es profesora de International Business en Toulouse Business School.