El inversor proviene del mono

Aunque lo sospechábamos, la ciencia respalda nuestra sospecha: el comportamiento inversor tiene raíces darwianianas. Sí: al invertir nos comportamos como monos.


El inversor proviene del mono


Según una investigación de la profesora en psicología Laurie Santos de la Universidad de Yale, citada por iEco, las bases del trading se asentaron en nuestro ADN hace 35 millones de años, y tanto los monos como los brookers de más salero tienen las mismas reacciones ante el riesgo y las ganancias.

En el estudio se usaron monos capuchinos (entre los animales más inteligentes del planeta) entrenados para realizar transacciones con monedas. Los diez monos del grupo control presentaron los rasgos y las conductas más habituales del parqué: la aversión a perder (les resultaba preferible no ganar una cantidad antes que arriesgarse a perderla), la adopción de puntos de referencia arbitrarios y una gran capacidad para ajustar las decisiones tomadas arbitrariamente a un contexto que las justifica como acertada y no al revés: como los inversores, los monos crean sus coartadas después de perder.

Aunque no sabemos de qué manera el comportamiento de un mono puede expresa factores tan concretos (quizá los capuchinos fueron entrenados para gritar «¡VENDE!»), resulta muy ilustrativo para comprender esos movimientos en manada que nos han llevado al callejón en donde estamos.

Fuente: iEco

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