La economía de Florida vive horas bajas. Sin embargo, se prendió una luz. Una luz ovalada y con forma de tazón.

La edición Super Bowl XLIV, que enfrentará este domingo a Potros de Indianápolis y Santos de Nueva Orleans dejaría unos 500 millones de dólares para la economía del estado.

Claro, deberá compartir ganancias con el vecino condado de Broward, en donde se hospeda el favorito Potros, mientras que Santos se hospeda en Miami.

Pero a nadie le molesta ello. Un estudio encargado por el Comité Anfitrión del Super Bowl indicó que la última vez que la final de la NFL se jugó en el sur de Florida en 2007 inyectó 463 millones dólares a la actividad económica de los condados de Miami, Broward, Palm Beach y Monroe.

Se espera que suceda lo mismo este año. Y la esperanza tiene fundamentos.
Se estima que unas 150 mil personas lleguen a Florida para el juego, por lo cual se llenarán hoteles y restaurantes, coches de alquiler y limusinas. Todo eso más los gastos que hagan en mechandansing y recuerdos.

Ya hay un 75% de cobertura hotelera y unos 4.500 periodistas acreditados.
Todos esperan que el evento más importante de los Estados Unidos de comienzo, y no son sólo aquellos que gustan del fútbol.