En su conjunto, los ministros de economía de la UE han aprobado la creación de un ente regulador, con un fin específico: acabar con el daño que producen dos de los instrumentos más rentables de los últimos tiempos, y responsables en buena medida de la deblacle mundial del 2008, y de la crisis de las economías periféricas (Grecia, ante todo).

La ESMA (Autoridad Bursátil Europea) es un organismo que vigilará las operaciones de ventas en corto y CDS, para evitar que estas operaciones amanacen la estabilidad económica de la Eurozona.

La venta en corto es, como todos los instrumentos financieros, algo difícil de definir para quien no gana dinero con él, pero intentaremos resumirlo:

Cuando se rumora que un valor está por caer (como los bonos de deuda griegos o las hipotecas subprime estadounidenses), los especuladores se adelantan a esa caída y piden “prestados” esas acciones. La mejor parte de la jugada se encuentra en este momento: las ventas en corto se realizan sin capital no riesgo.

Luego, el inversor vende esos valores tóxicos. Cuando los incautos caen en a cuenta de que sus acciones van a caer en picada, los especuladores los compran de vuelta,  a un precio menor. Luego, los devuelven, y se quedan con ganancia.

La jugada se puede rizar aún más con el CDS: seguros para el pago de deuda. El especulador puede comprar valores de empresas que ni podrán cubrir sus deudas, y garantizar el pago de su capital y de los intereses que no va a obtener con el CDS.

Desde luego, ambos instrumentos se benefician de la caída de empresas y economías… Y según algunos analistas, la rumolorología y las malas calificaciones de las agencias de rating son algunas de las maneras en que una empresa saludable puede caer hasta el nivel del bono basura, y convertirse en pasto de ventas en corto.

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Con la idea de controlar esta y otras formas de especulación, ESMA da los primeros pasos en aras de una regulación bancaria concertada por toda la Unión.

¿Funcionará?

Fuente | El Mundo