Europa quiere crear una red de pagos para competir con Visa y Mastercard

Europa acaba de dar un paso más para reducir su dependencia de las grandes redes internacionales de tarjetas con la creación de European Network for Payments (ENP), una nueva entidad que conectará Bizum, Bancomat, Wero, MB WAY y Vipps MobilePay. La iniciativa, con sede en Madrid, reúne soluciones utilizadas por unos 130 millones de personas en 13 países y pretende convertir sistemas nacionales que ya funcionan en una red interoperable para pagos transfronterizos.

Las claves del ENP europeo en 30 segundos

  • ENP conectará Bizum, Bancomat, Wero, MB WAY y Vipps MobilePay mediante una infraestructura común.
  • Las plataformas participantes suman unos 130 millones de usuarios en 13 países europeos.
  • El primer paso serán los pagos entre particulares; después llegarán comercio electrónico y pagos presenciales.
  • Europa busca reducir su dependencia de redes internacionales como Visa y Mastercard, pero no pretende sustituirlas de golpe.
  • El gran reto será conseguir suficiente aceptación de comercios, bancos y consumidores para crear un verdadero efecto de red.

La idea tiene una particularidad importante: ENP no nace para crear otra aplicación de pagos que compita directamente con Bizum o Wero. Su función será conectar sistemas que ya tienen millones de usuarios en sus mercados nacionales. Cada servicio mantendrá su marca y experiencia de usuario, mientras una capa técnica común permitirá que una persona pueda utilizar su solución habitual cuando realice un pago en otro país participante.

Es una estrategia distinta de intentar construir desde cero un nuevo sistema paneuropeo. Europa parte de algo que ya existe: Bizum en España, Bancomat en Italia, MB WAY en Portugal, Vipps MobilePay en los países nórdicos y Wero en varios mercados europeos. Juntos alcanzan unos 130 millones de usuarios y más del 70 % de la población de la Unión Europea y Noruega, según los socios del proyecto.

Pero convertir esa suma de usuarios en una verdadera red de pagos europea será bastante más complicado que conectar técnicamente cinco plataformas.

El problema que Europa intenta resolver no es solo Visa y Mastercard

Visa y Mastercard ocupan una posición muy distinta a la de Bizum. Son redes o esquemas de pago que conectan a bancos, comercios y otros participantes y establecen reglas técnicas y comerciales para procesar operaciones con tarjeta. No son simplemente aplicaciones que el consumidor abre en el móvil para enviar dinero.

La dependencia europea tiene precisamente una dimensión de infraestructura. El Banco Central Europeo ha señalado que dos tercios de las operaciones con tarjeta de la zona euro están gobernadas por reglas de compañías no europeas y que algunos países dependen completamente de esquemas internacionales para los pagos en comercios físicos. El BCE también sostiene que actualmente no existe una solución de pagos digitales con gobernanza europea que cubra toda la zona euro.

España ofrece una buena muestra de la magnitud del mercado que está en juego. En el segundo semestre de 2025, los pagos con tarjeta representaron el 65,9 % de todas las operaciones realizadas con instrumentos de pago distintos del efectivo, según el Banco de España. En ese periodo había 126 millones de tarjetas de pago en España, con una media de 2,5 tarjetas por habitante.

Por eso ENP no puede medirse únicamente por el número de usuarios de las aplicaciones participantes. Para convertirse en una infraestructura relevante necesita resolver algo más difícil: cómo conseguir que un consumidor pueda pagar prácticamente en cualquier lugar sin tener que preguntarse qué sistema utiliza el comercio.

Ahí aparece el principal desafío.

Bizum aporta algo que Europa no puede fabricar desde cero

El papel de Bizum es especialmente relevante porque España ya dispone de una solución con una elevada implantación entre consumidores y entidades financieras.

La estrategia de ENP permite aprovechar esa masa crítica en lugar de intentar convencer a los españoles de que abandonen Bizum para utilizar una nueva aplicación europea. El usuario podría seguir utilizando Bizum mientras, por detrás, ENP conecta esa operación con la plataforma correspondiente del país de destino.

El modelo también evita un problema habitual en los proyectos paneuropeos: pedir a cada mercado que renuncie a su infraestructura nacional.

En Italia está Bancomat. Portugal tiene MB WAY. Los países nórdicos cuentan con Vipps MobilePay. Wero, impulsado por European Payments Initiative (EPI), ya funciona en varios mercados europeos y está ampliando su presencia en el comercio. A mediados de septiembre de 2026, EPI aseguraba que más de 48.000 comercios de Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo y Países Bajos ya habían procesado operaciones con Wero, tanto online como en establecimientos físicos.

ENP intenta convertir esas posiciones nacionales en una red internacional.

La ventaja es evidente: no empieza con cero usuarios. El inconveniente también lo es: debe conseguir que cinco sistemas con modelos, bancos, reglas operativas y mercados diferentes funcionen de forma suficientemente homogénea.

El gran obstáculo será el comercio

Los pagos entre particulares son el primer paso porque resultan relativamente sencillos de conectar. Si una persona española quiere enviar dinero a otra persona en Italia, la operación puede resolverse mediante una infraestructura común que conecte Bizum con Bancomat.

El pago en un restaurante, una tienda o una web plantea más problemas.

Un comercio necesita saber cuánto le cuesta aceptar el pago, cuándo recibirá el dinero, quién responde ante un fraude, cómo funcionan las devoluciones, qué sucede cuando una operación es rechazada y qué reglas se aplican cuando el comprador y el vendedor están en países diferentes.

También necesita que el sistema sea fácil de integrar con sus terminales y plataformas de comercio electrónico.

Ese es el punto en el que ENP tendrá que competir no solo con las redes de tarjetas, sino también con las expectativas que han creado Apple Pay, Google Pay, PayPal y otros intermediarios digitales. El consumidor espera que pagar sea prácticamente inmediato y que funcione sin tener que entender qué infraestructura existe detrás.

Además, Visa y Mastercard tienen algo que resulta muy difícil de replicar: un efecto de red construido durante décadas. Una tarjeta emitida en España puede utilizarse en una enorme cantidad de comercios de otros países sin que el usuario tenga que preocuparse por la compatibilidad.

ENP tendrá que conseguir una experiencia comparable mientras conecta sistemas nacionales que nacieron por separado.

Otros países ya han demostrado que una infraestructura propia puede funcionar

Europa no parte de un experimento sin precedentes. India ofrece uno de los ejemplos más claros con Unified Payments Interface (UPI), desarrollado por la National Payments Corporation of India bajo supervisión del banco central.

En el ejercicio fiscal 2025-2026, UPI superó los 24.161 millones de transacciones y representó el 85 % de los pagos digitales de India. En marzo de 2026 había 703 bancos conectados al sistema. El Gobierno indio también señala que UPI ya era aceptado en ocho países.

Brasil ha seguido un camino similar con Pix, creado por el Banco Central de Brasil. En enero de 2026 superó los 7.000 millones de transacciones mensuales y contaba con más de 170 millones de personas físicas que habían utilizado el sistema, según las estadísticas oficiales. En 2025, Pix registró casi 80.000 millones de operaciones y movió más de 35 billones de reales.

Estos casos muestran algo importante para Europa: una infraestructura de pagos puede alcanzar una escala enorme cuando consigue combinar bancos, usuarios y comercios bajo unas reglas comunes.

Pero también existe una diferencia estructural. India y Brasil pudieron desarrollar infraestructuras nacionales con una gobernanza centralizada. Europa tiene que coordinar múltiples países, reguladores, bancos, sistemas de pagos y mercados.

ENP intenta precisamente solucionar esa fragmentación sin eliminar las infraestructuras nacionales.

ENP no es el euro digital

Otro punto que puede generar confusión es su relación con el proyecto de euro digital del Banco Central Europeo.

Son iniciativas diferentes.

ENP será una infraestructura de interoperabilidad entre sistemas de pago existentes. El euro digital, en cambio, está concebido como una forma digital de dinero de banco central que el BCE y el Eurosistema están desarrollando.

Eso no impide que ambas iniciativas puedan terminar siendo complementarias. ENP puede facilitar la conexión entre soluciones comerciales y bancarias europeas, mientras que el euro digital aportaría una infraestructura monetaria diferente.

La Unión Europea también está avanzando por otra vía regulatoria. La normativa sobre pagos instantáneos pretende que los pagos en euros puedan ejecutarse de forma rápida y que los usuarios dispongan de mecanismos para verificar al beneficiario. La Comisión Europea sitúa entre sus objetivos la creación de un mercado integrado en el que los pagos transfronterizos sean tan sencillos como los nacionales.

Por tanto, ENP no aparece aislado. Forma parte de un conjunto más amplio de iniciativas destinadas a reducir la fragmentación de los pagos europeos.

La soberanía tiene un precio: escala, seguridad y confianza

El argumento de la soberanía europea es fácil de entender, pero por sí solo no garantiza que ENP tenga éxito.

La nueva entidad tendrá que financiar su infraestructura durante la fase inicial y posteriormente buscar un modelo sostenible. Los socios han indicado que asumirán los costes iniciales mientras la red alcanza escala y pueda financiarse mediante sus propias comisiones.

También tendrá que resolver cuestiones de seguridad y fraude. Una red que conecta 130 millones de usuarios no puede limitarse a transmitir pagos: debe establecer procedimientos comunes para detectar operaciones sospechosas, gestionar reclamaciones y responder ante incidentes.

La gobernanza será igualmente importante. Los socios fundadores serán accionistas a partes iguales y la entidad tendrá su sede en Madrid. La estructura permite comenzar con un grupo definido, pero el proyecto está abierto a incorporar otras soluciones europeas si cumplen los requisitos técnicos y operativos.

Ese crecimiento será necesario si ENP quiere convertirse realmente en una alternativa paneuropea. Cubrir 13 países supone una escala considerable, pero Europa tiene 27 Estados miembros y múltiples sistemas bancarios y de pago.

La pregunta financiera tampoco será menor. Para los bancos, participar en ENP tiene sentido si permite ofrecer una solución competitiva y reduce determinadas dependencias, pero también exige inversiones en integración, cumplimiento normativo, seguridad y atención al cliente. Para los comercios, el incentivo dependerá del coste y de la cantidad de clientes que puedan pagar con el sistema.

Y para los consumidores la cuestión será todavía más sencilla: si funciona igual de bien que lo que ya utilizan, lo usarán; si introduce pasos adicionales o limitaciones, será mucho más difícil cambiar sus hábitos.

Ahí estará la verdadera prueba de ENP.

Europa ya tiene usuarios, bancos y soluciones nacionales con millones de clientes. Lo que falta es convertirlas en una red que funcione como una sola cuando el dinero cruza una frontera. Si consigue hacerlo, Bizum, Wero, Bancomat, MB WAY y Vipps MobilePay podrían pasar de ser éxitos nacionales a formar una infraestructura europea capaz de reducir la dependencia de redes internacionales.

Si no consigue suficiente aceptación entre comercios y bancos, ENP podría quedarse como una capa de interoperabilidad útil para pagos transfronterizos sin llegar a disputar una parte relevante del mercado de pagos con tarjeta.

La tecnología para conectar los sistemas existe. La dificultad será conseguir que toda la industria quiera utilizarla y que el consumidor ni siquiera note cuándo está cruzando una frontera.

Preguntas frecuentes

¿Qué es European Network for Payments?

ENP es una entidad creada por Bizum, Bancomat, Wero, MB WAY y Vipps MobilePay para gestionar una infraestructura común de interoperabilidad entre sus sistemas de pago.

¿Bizum desaparecerá con ENP?

No. Bizum mantendrá su propia marca y experiencia de usuario. ENP pretende conectar Bizum con otros sistemas europeos para permitir pagos transfronterizos sin obligar al usuario a cambiar de aplicación.

¿ENP sustituirá a Visa y Mastercard?

No de forma inmediata. El objetivo es reducir la dependencia europea de redes internacionales y crear una alternativa basada en infraestructuras europeas, pero Visa y Mastercard cuentan con una enorme red internacional de comercios, bancos y tarjetas.

¿Qué países participan inicialmente?

La iniciativa reúne soluciones que, en conjunto, operan en 13 países europeos: Bizum en España, Bancomat en Italia, MB WAY en Portugal, Vipps MobilePay en los países nórdicos y Wero en varios mercados europeos.

¿Qué relación tiene ENP con el euro digital?

Son proyectos diferentes. ENP conectará sistemas de pago existentes, mientras que el euro digital sería una forma de dinero digital emitida por el Eurosistema. En el futuro podrían utilizarse de forma complementaria.

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