El trabajo juega un papel central en la estructuración de la identidad: afirmamos en el nuestras competencias, realizamos a través de él proyectos de vida o sueños.

En ese sentido, el reconocimiento en el trabajo de la propia identidad profesional es esencial. Una persona que no exista a los ojos de los demás no puede más que apagarse u deprimirse. Es precisamente a eso a lo que conduce el acoso moras. Cuando los asalariados tienen la sensación de no ser reconocidos, sean cuales sean sus capacidades, se desmotivan y pierden el deseo de implicarse en el trabajo.

Cuando la dirección se interesa sólo por los resultados financieros y ve a sus asalariados solamente bajo el ángulo de su tecnicidad o de su utilidad, los asalariados tienen una sensación de no existencia que puede avocarles a conductas de sumisión o de rebelión.

Hallamos la misma instrumentalización en la relación de subordinación en la que existe cada vez menos reciprocidad. Los colaboradores son meros recursos, el subordinado está ahí para dar, no hay que agradecérselo. No se contempla ni se ve al colaborador más allá de su utilidad práctica.

Se exige del asalariado que se implique en el trabajo, se le pide dedicación personal, que se comprometa a utilizar todos los medios con los que cuenta, incluida su persona, para resolver un problema o enfrentarse a una situación, pero no se le reconoce el trabajo realizado. Se niegan además las dificultades del trabajo, así como el mismo trabajo. Incluso se dan casos en el superior jerárquico se apropia del trabajo del empleado y lo utiliza para darse importancia.

Ya no sabe uno por qué trabaja, ya no sabe para que sirve el trabajo, ya que se le escapa de las manos, se pierde el sentido del trabajo realizado. No sólo no se reconoce el trabajo realizado sino que tampoco se contempla al asalariado como un ser humano.

Sin embargo, los resultados de una empresa son indisociables del cuidado que la empresa pone en el bienestar de sus asalariados. Estudios realizados en empresas americanas han demostrado que, en mayor medida que las condiciones de trabajo propiamente dichas, lo que más impacto tiene sobre el rendimiento es la atención que la organización les presta a las personas.