Con el verano a la vuelta de la esquina, son muchas las personas que están organizando sus vacaciones, muchos de estos viajes al extranjero. Durante el pasado año 2018, se estima que los españoles gastamos más de 16 millones de euros en viajes al extranjero, según el INE, debido a que las estancias suelen alargarse, siendo ocho días la media de duración.

En muchos de estos viajes al extranjero, es necesario cambiar divisas. Ahora bien, ¿cuánto nos hubiéramos ahorrado si se hubiera elegido el método de cambio correcto. Desde el comparador financiero HelpMyCash nos dan algunos consejos para no cometer errores.

Consejos antes de viajar

Antes de acudir al banco, es importante conocer el tipo de cambio oficial de la moneda que necesitamos. Una simple búsqueda en Internet será suficiente. Conociendo el tipo de cambio, nos ahorraremos disgustos ya que estaremos alerta sobre el cambio que nos ofrecerá nuestra entidad financiera.

Otro consejo es no confiar nunca en la publicidad con lemas como cero comisiones. Lo cierto es que casi nunca va a ser así, puesto que, seguramente, pagaremos una comisión de manera escondida incluida en el tipo de cambio con sobreprecio.

¿Banco, tarjeta o casa de cambio?

Según el comparador financiero, de todas las opciones disponibles, la forma más económica de cambiar divisas es retirando efectivo desde un cajero automático con nuestra tarjeta de débito en el país de destino o pagando directamente con la tarjeta en un comercio. El tipo de cambio que aplican Visa o Mastercard siempre va a ser el más competitivo.

Pero, ojo, el banco puede aplicarnos un coste de alrededor del 3% por el cambio de moneda y otra comisión de entre un 4 y un 4,5% de media por la retirada de efectivo en un cajero ajeno. De modo que, antes de viajar con nuestra tarjeta, se aconseja revisar las condiciones que nos ofrece nuestro banco al operar en otra divisa.

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Según los expertos, la clave es hacerse con una de las cuentas con tarjetas para viajar que ofrecen los nuevos bancos fintech y, también, algunos bancos online y tradicionales. Existen entidades que eliminan las tasas descritas anteriormente, lo que nos permite pagar con un tipo de cambio lo más cercano posible al oficial (el de Visa o Mastercard) tanto si retiramos efectivo en otra divisa, como si decidimos abonar una compra con tarjeta, ahorrándonos un buen pellizco en cada transacción. Además, los expertos del comparador recomiendan llevar siempre más de una tarjeta de débito o crédito para tener un plan B en caso de pérdida o robo del plástico, bloqueo si la entidad detecta que nos encontramos en otro país, rotura de la banda magnética…

Cambiar divisas en nuestro banco es la opción menos recomendable, ya que el precio que pagaremos será mucho más elevado. Los bancos suelen llevarse un margen escondido sobre el tipo de cambio, además de aplicar una comisión de entre el 1 y el 3%, con un mínimo de entre 6 y 30 euros.

Las casas de cambio vuelven a ser una opción desfavorable para el viajero. La primera casa de cambio que nos vamos a encontrar en nuestro destino estará en una ubicación privilegiada: el aeropuerto. Las tarifas de las casas de cambio del aeropuerto suelen conllevar un sobreprecio en general aún más alto que en las que nos encontraremos más adelante en la ciudad. En algunos casos, esta comisión escondida puede ser superior al 15%. Ahora, si necesitáramos efectivo para coger un taxi al llegar al destino, podemos cambiar en el aeropuerto el mínimo necesario para llevar algo de dinero en metálico, o bien, sacar dinero de un cajero.