Nos ha visitado uno de los grandes y prestigiosos empresarios del país vecino, Italia. Hablo de Mario Moretti Polegatto, Presidente y fundador de Geox, un imperio económico que cuenta con 1.140 tiendas en el mundo, cerrando 2011 con una facturación 887 millones de euros. Lo que admiro de este gran empresario de calzado- uno de los hombres más ricos del mundo (Forbes)- es su vocación por la innovación empresarial, opina que una de las respuestas a la crisis es la creación de productos únicos e innovadores, lo que se ha dicho hasta la saciedad en los foros nacionales de marketing, “diferenciación de producto”. Este empresario ha recalado en España con el fin de dar alguna conferencia relacionada precisamente con el mundo de la innovación de productos y procesos para, en un segundo paso , patentar todo aquello que las empresas han producido tras un largo y complejo proceso de inversión en investigación y desarrollo.

Respecto a su criterio sobre la necesidad de una unidad europea, tiene claro que es fundamental conseguir a medio plazo una consolidación de Unión Europea de verdad, es decir, con una legislación financiera, laboral fiscal o de defensa unitaria, que las normas sean iguales para todos los socios. Un tema a reconsiderar y a debatir; no va descaminado. Todo lo que no sea hacer Europa, al final nos pasará factura.

Otro de los empresarios emblemáticos de Italia es la familia Benetton, han sido inteligentes y aprovechando esta coyuntura recesiva se reinventan ante el futuro globalizador y competitivo, han decidido realizar un relevo en la cúpula de la dirección de la empresa. Por ello y desde ayer, Alessandro Benetton es el máximo responsable de la firma italiana de moda. Su padre Luciano Benetton, fundador de la empresa pasa el testigo a  su hijo, además de tomar la decisión de salir de Bolsa, recomprando su capital y convirtiéndose en una empresa familiar. Actualmente está presente en 120 países y con una  facturación, el año pasado, de 2.032 millones de euros.

Ante esta categoría de empresas y dentro de un momento económico inestable, precisamente lo que se necesita ahora es una política prudente de tipos de cambio, no es viable ni éticamente comercial que determinados países de relevancia económica jueguen a manipular su tipo de cambio para favorecer sus importaciones y perjudicar el funcionamiento del comercio libre pero utilizando técnicas legales de competitividad, por ello es necesario pacificar los mercados financieros, no se puede producir de manera competitiva para llegar  a los mercados internacionales de bienes y servicios con tensiones en las divisas de los países compradores, se practican políticas claramente proteccionistas. Dice Juan Iranzo que ante la presencia de actuaciones inadecuadas en los mercados de cambios, deberían ser penalizados los países que adoptan esta política, por el G-20. Lo justo es que dentro del ámbito del comercio internacional hubiera una paz monetaria entre el euro, el dólar y el yuan o renminbi. De otro modo será difícil restablecer el equilibrio mundial.