Luego de las declaraciones de hace algunas horas, en las que la secretaria de Estado británica de Igualdad, Lynne Featherstone, manifestaba que “el matrimonio es una celebración del amor y debe estar abierto a todo el mundo”, siguen las intenciones del gobierno local de legalizar el matrimonio homosexual de cara al año 2015.

Hay que destacar en este sentido que el Poder Ejecutivo busca desde hace algunas semanas que la coalición entre conservadores y liberaldemócratas aprueba que esta ley quede establecida antes de que se celebren las elecciones legislativas previstas para el año 2015, cuando las condiciones podrían no ser tan favorables como ahora.

Tampoco se puede dejar de señalar que Featherstone ha dado a conocer la propuesta gubernamental, que se someterá a consulta pública durante 12 semanas antes de llegar a la Cámara de los Comunes. El texto, realizado junto a la ministra de Interior, la conservadora Theresa May, sostiene que el Gobierno quiere autorizar los matrimonios civiles entre personas del mismo sexo, pero prohíbe que estos se celebren en iglesias, pese a que algunas han expresado interés.

Por otro lado, aquellas personas homosexuales que ya posean una unión civil -una fórmula introducida en 2005 que los reconoce como “parejas de hecho”, con los mismos derechos que los casados- podrán convertirla en un certificado de matrimonio, sin mayores complicaciones ni trámites engorrosos, a pesar de la oposición que ejercen diputados conservadores y líderes religiosos anglicanos, además claro de la Iglesia Católica, aunque es minoritaria en el Reino Unido.

Además, uno de los hechos más controvertidos al respecto es que seguramente se determinará que las parejas en que uno de sus miembros cambie de sexo no tendrán que anular su contrato matrimonial, lo que de alguna manera se presupone en el inicio del mencionado texto: “de forma simple, no está bien que a una pareja que se quiere y desea formalizar ese compromiso, se le niegue el derecho a casarse”.