Gruma, la empresa que controla el monopolio de la elaboración de harina de maíz en México, es otra de las estrellas del firmamento especulativo de los alimentos. Ante la escalada de precios en el grano de maíz (obligado por la escasas cosechas, las importaciones y el encarecimiento de la materia debido a su uso en la elaboración de biocombustible), la productora de maseca sube posiciones, y se perfila como uno de los valores a seguir en la emergente economía mexicana (a decir del FMI… y de los narcotraficantes).

El día de ayer, la consultora Fitch Ratings elevó la calificación de la empresa radicada en el estado de Monterrey, que ha pasado de B+ a BB con una “perspectiva positiva. La razón: Gruma ha pasado de sufrir una reestructuración de su deuda en el 2009 a pagar por adelantado más de 800 millones de dólares en créditos.

La maseca es la masa a partir de la cual se elaboran las tortillas, un pan parecido a la pita que es la base alimentaria mexicana. Gruma es la líder en la  venta de harina de maíz y tortillas en Estados Unidos y Centroamérica.

Fitch Ratings asue que Gruma “mantendrá su indicador de apalancamiento medido como deuda total a Ebitda en un rango entre 2.1 veces a 2.5 veces, en los siguientes 12 a 18 meses.”

Fuente | La Jornada

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