aeat.jpegYa venían cruzando datos con cierta asiduidad pero parece que ahora se va a dar un salto cualitativo mediante el ensayo de nuevas fórmulas de actuación conjunta. La medida prevé rastrear sectores concretos para que aflore la economía sumergida que, vistas las presuntas magnitudes en las que nos movemos (20 a 25% del PIB), supone un buen cacho de pastel que no tributa ni cotiza.

Todos los países del mundo cuentan con cierta parte de su economía sin declarar o que se evade en paraísos fiscales. Depende del nivel impositivo y de la cultura predominante así como de la capacidad de disuasión que las autoridades tienen y son capaces de aplicar. La lucha contra el fraude y la economía sumergida depende de que haya una decidida actuación e impulso político, ni más ni menos, dada la capacidad creciente de obtención y cruce de información.

Sin embargo, cuando se lanzan este tipo de actuaciones y planes se suelen implementar primero sobre quienes pueden o tienen menos que esconder y no sobre el fraude “profesional”, más difícil y laborioso de detectar y exigir. El hueco que dejan los pequeños puede ser absorbido por los grandes con lo que nos encontraríamos como al principio.

Esperemos que no sólo se coordinen estos organismos sino que además sean valientes.