Concluidas  las Fiestas de Moros y cristianos  2012, reanudamos la actividad literaria. Realmente la coyuntura económica está provocando algún susto que otro a los inversores, ahorradores y ciudadanos en general, está siendo muy difícil la consecución de acuerdos definitivos entre los socios de la eurozona para templar los derrotes y las embestidas de la prima de riesgo y demás parafernalia monetaria. Me ocurre lo mismo que al polémico y ultra keynesiano Paul Krugman, por eso le plagio un poco el titulo de su última obra publicada en España, que estamos ya un poco hartos del malestar social y económico, es una tiranía del dinero, es muy duro la cantidad de millones de euros que está costando parar este deslizamiento hacia el caos. Esperemos que esta dilapidación de recursos, consiga recuperar la confianza de los mercados y las empresas, la economía real pueda estabilizarse, generar de nuevo riqueza y empleo, si no es así asistiremos una economía paralizante y agonizante.

Yo recomendaría asistir a la observación de un fenómeno, un espectáculo cósmico, es importante destacar que este fenómeno no lo volveremos a ver nunca más, hasta el año 2.117 no volverá a repetirse. Se trata del tránsito de Venus por delante del Sol, justo después de la medianoche del 5 al 6 de junio, el planeta Venus visto desde la Tierra, empezará a cruzar el disco del Sol, un proceso que durará seis horas. Sería provechoso que este transito pudiera ayudar a que las mentes preclaras de la Unión Europea consiguieran plegarse en la contemplación de esta belleza cósmica y les transmitieran energías planetarias que se transformaran en un importante grado de lucidez y sentido común con el fin de impulsar un nuevo programa, una nueva agenda hacia el crecimiento.

 

Si podéis ver en vivo la transición de Venus aseguraros que disponéis de los medios que recomiendan los especialistas en astronomía para poder visualizar estos fenómenos con absoluta seguridad para la vista.

 

Es igualmente interesante la pintura de Edward Hopper, pintor solitario e intimista, siempre acompañado por su esposa Josephine Nivison, tanto el como ella llevaban un registro minucioso de toda su obra, una especie de libros de contabilidad donde describían con la máxima precisión cada una de las obras que realizaba el pintor americano. Recomiendo el descubrimiento de la pintura de Hopper así como la lectura de sus libros inventario, toda una delicia para la vista y la reflexión, para combinar con la inquietante lectura de los diarios en los próximos días, prometen ser ciertamente agitados. Que acabe ya de una vez esta crisis, confiemos en la energía de Venus.