Parece que cuando llegan los tiempos de crisis, los primeros campos en lo qué se hacen recortes son precisamente los que pueden ayudar a salir de ella, o al menos esto es así en España. El campo de la investigación y el desarrollo han sufrido importantes recortes en los últimos años. Las políticas de austeridad llevadas a cabo por el gobierno, se basan en la retención de los ingresos, lo cuál provoca menos consumo, y en definitiva, que se tenga que recortar presupuesto de algún lado. En este caso, laa ciencia que tanto nos ha ayudado a evolucionar parece que ya no tiene importancia.

No quiero entrar a debatir en temas de política, pero es que todo está relacionado, el presidente Mariano Rajoy, dijo hace unos meses “Haciendo hincapié en el I+D+i, uno de los motores de nuestra economía podremos salir de la crisis”, palabras que dijo para quedar bien de cara al público, pero que no se han cumplido. Se ha intentado regularizar la situación del I+D+i en España, tratando de que no sufra las consecuencias de la crisis, intentando que un mínimo fijo esté asegurado para aumentar la contratación de investigadores y de los recursos, así como la estabilización de las convocatorias para ello. ¿Qué se ha conseguido finalmente? la negación por parte del gobierno español a las peticiones del colectivo investigador, concluyendo en que son “inasumibles”.

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Y es que los datos son escalofriantes, el presupuesto de este año para I+D+i es inferior al de 2007, la reducción ha ido cada año empeorando cuanto más ha avanzado la crisis, en 2010 se redujo un 4,2%, seguido de un 7,3 en 2011 y un 8,6 en 2012. La cifra no parará de aumentar hasta que no nos demos cuenta cuál es el motor de cambio.

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La cuestión es, si la investigación es una parte que debe asumir el Estado, ya que en otros países, la investigación depende en gran parte de la inyección e capital de empresas privadas. Y es que  la presencia de recursos privados para I+D+i ha crecido considerablemente en los últimos años, pero sigue estando en niveles muy bajos en comparación con otros países.

Entre las 50 empresas que más invierten en I+D+i de la UE destacan el Banco Santander y Telefónica, un ejemplo del camino a seguir para ser empresas tan punteras como las nombradas. El caso es que la reducción de capital acarrea graves consecuencias como la reducción de becas para investigadores que se ven obligados a abandonar el país. Si no se hace nada al respecto, nos quedaremos más atrasados aún respecto al resto de la UE, algo que no nos viene nada bien.