lingotes.jpgMuchos análisis sesudos intentan buscarle explicaciones a la tendencia inflacionista que desde hace muchos años persigue a la economía española sin que se acabe de dar con la clave exacta que dispara el pistón de los precios. Generalmente se ha culpado a la dependencia energética respecto al exterior de tal modo que los repuntes del barril de Brendt también se reflejaban en el IPC. Parecía una explicación con cierta base y que incluso podría llegar a servirnos para el momento actual aunque nunca llegara a colmarnos.

Sin embargo, para los técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda la causa del diferencial inflacionista proviene de otro mal endémico socioeconómico típicamente español: la economía sumergida. Que además se cuantifica, no sé cómo sinceramente, en un 23% del PIB, a mi modo de ver una cantidad desmesurada pero posible.

No descarto que así sea y que curiosamente la entrada del euro, más que coartar, haya impulsado la inmersión de muchos ingresos. Y otra cosa bien distinta proviene de las soluciones que se proponen. Ningún gobierno hasta ahora ha sido tan insensato como para dejar de perseguir la economía sumergida y, por experiencia, creo que vivimos el momento de mayor presión hacia ella a través de medidas legislativas continuas y solapadas que, vaticino, seguirán en aumento.

Ante problemas complejos suelen ser preferibles los análisis más elaborados pero como indicativo parece muy interesante. Quizá alguien haga caso.