Como si de un joven revolucionario trotskista se tratara, extrapolado de aquel ya lejano y mítico Mayo 68 francés, se ha podido ver como explicaba y justificaba la expropiación de la empresa petrolífera YPF. Comprendo que, Axel Kicillof un joven político, un tanto inexperto pueda arengar de este modo a   la población, más cuando esta se encuentra agobiada por una tasa de inflación en torno al 30% y un endeudamiento muy peligroso, que puede hacer tambalear los cimientos de este gobierno peronista y populista. Cuidado con las formas, vivimos momentos muy complicados y se les puede ir de las manos por actuaciones tan irresponsables como estas, no es la mejor consecuencia para la Republica de Argentina transmitir una situación de carencias legales y de total inseguridad jurídica. Se habla de un velado interés de los EEUU por controlar a medio plazo los negocios petrolíferos argentinos, no es nada novedoso que nos encontremos con el patio trasero de los Estados Unidos.

 

De otro lado, se publican estudios económicos en los que se pone de manifiesto que América Latina vive y confía en que esta será su década: una década de grandes desafíos, pero ante todo de magnificas oportunidades en lo económico y en lo comercial. Será efectivamente la gran década dorada, representará una situación muy favorable propiciada por una coyuntura económica mundial, que atraviesa una de las crisis más profundas desde la Gran Depresión de 1929.Tampoco podemos olvidar que el tremendo crecimiento de China impulsará las exportaciones hacia ese nuevo coloso económico mundial, la fabrica del mundo; necesita asegurase la provisión de abundante materia prima, que puede encontrar en estos países latinoamericanos, además sin olvidar la vertiente inversora de importantes grupos inversores de origen chino. Por todo ello, Argentina no puede acometer esas decisiones tan poco ejemplares y temerosas para los capitales inversores.

Cambiamos de tercio, y nos sorprenden las declaraciones del multimillonario inversor y filántropo americano de origen húngaro, George Soros, manifestando al diario Le Monde en una entrevista que “si tuviera que invertir, apostaría contra el euro”. Es inaudito que un financiero de este calibre tenga tan escasa ética de los negocios, y todo para vender más ejemplares de su último libro, Le chaos financier mondial. Todo esto acompañado de una serie de adjetivos y latiguillos nada favorables a la estabilidad de la eurozona. No necesitamos filántropos de esta ralea, que hable de la gestión del presidente de la Reserva Federal, Bernanke o de la política económica de Obama.

 

Para terminar dos cosas, España pasa la prueba de los mercados, el Tesoro Público ha logrado captar 2.541 millones de euros en bonos y obligaciones, eso sí con una rentabilidad algo más elevada a 10 años, al 5,743%. La otra cara de la moneda es la carta que han enviado Toxo y Méndez a la Organización Internacional del Trabajo(OIT) para reclamar la intervención de este organismo internacional en la negociación de la reforma laboral aprobada por el gobierno y aplaudida por todas las instituciones europeas y la patronal empresarial. Como siempre sucede es complejo aceptar los cambios y aceptar las transformaciones de la sociedad en este siglo XXI.