bombilla.jpgVivimos tiempos de pugnas soterradas donde se entremezclan intereses poco confesables en las que los protagonistas demuestran tener una visión cateta y cortoplacista de la realidad.

Una de estas batallas gira en torno a las bombillas de bajo consumo y los aranceles que ahora mismo pesan sobre ellas cuando vienen importadas desde China hacia la UE. Hay dos operadores implicados, Osram y Philips, con necesidades contrapuestas ya que la primera precisa tiempo mientras la segunda quiere apertura. Y es que la alemana Osram importa el 33% aproximado de su producción mientras los holandeses se sitúan en el 50%. Ante la disyuntiva de mantener o eliminar los derechos arancelarios, que elevan el precio en un 66%, la Comisión se decanta por mantenerlos al menos un año pese a la opinión en contrario del Comisario de Comercio.

No nos engañemos el peso alemán ha sido decisivo cuando tanto los intereses de los consumidores como las especificaciones de ahorro energético y de emisiones de CO2 aconsejan librecomercio. Pero es que, además, va a ser inevitable que tarde o temprano haya apertura y será bueno aunque al principio se produzcan deslocalizaciones u otros problemas. Lo único que hacen es perder credibilidad y de paso fastidiarnos a todos. Qué gente.