Con sus pocas calles, Kensington Palace Gardens es una vidriera de cómo se acentúa en Londres la concentración de dueños de grandes fortunas del mundo.

Kensington Palace Gardens es la avenida más cara de Londres y, en consecuencia, del mundo. Pero lo que atrae a los nómades de lujo que viven allí es, sobre todo, el estatuto fiscal de “residente no domiciliado”.

Hoy, Kensington Palace Gardens es conocida como “Billionnaires’ row” y ostenta el metro cuadrado residencial más caro de Londres, bien por delante de Nueva York, Mónaco o Ginebra.

“Circulen. Está prohibido sacar fotos”, les ordena a dos turistas japoneses un policía que custodia la embajada de Israel. Pero, salvo esa suerte de Fort Knox, la isla conformada por Kensigton Palace Gardens no está rodeada de ningún dispositivo de seguridad particularmente impresionante . Es cierto que, con barreras ubicadas en las dos entradas, se impide a los autos circular por la avenida. Pero cualquier mero peatón o ciclista puede pasar.

La demanda para ese tipo de alojamiento es simplemente insaciable.

Sin embargo, una inversión en bienes raíces en Kensington Palace Gardens sólo da derecho al usufructo del terreno y no a su propiedad. En efecto, en virtud de una legilsación ancestral muy especial (Ver: ENLACE), los tenedores perpetuos (freeholders) recuperan —en general una vez transcurridos 99 años— los inmuebles vendidos a los propietarios temporarios (leaseholders).

Fuente: Diario Clarín