La crisis no está afectando sólo a la Unión Europea, gracias a la caída del precio del petróleo y las sanciones contra Moscú por su conflicto con Ucrania. han puesto peligro la economía rusa y amenazan con acabar con la estabilidad de los últimos años, de la cual siempre se ha sentido realmente orgulloso el presidente ruso  Vladímir Putin.

Fuente: kremlin.ru//
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Los datos son pesimistas para la economía rusa, el barril de crudo esta semana, baja de los 90 dólares, mientras que en los presupuestos generales de Rusia, lo tenían calculado para los tres próximos años, en un promedio de 100 dólares. Este dato es vital, ya que más del 50 por ciento de los ingresos de Rusia provienen de las exportaciones de hidrocarburos.

Algunos economistas apuntan que el ritmo de crecimiento ha disminuido del 4,6 por ciento en 2010 al 0,8 por ciento en el primer semestre de este año, y que hoy el precio del crudo está por debajo de los proyectos de pruebas de solvencia para los programas sociales, que contemplaban un valor de 90 dólares por barril y que fue descartado en su momento por el Ejecutivo ruso por poco verosímil.

Además admiten que en caso de que el precio del petróleo continúe disminuyendo, Rusia se verá obligada a “recortar la mayoría de los programas económicos y sociales, con el consiguiente descenso del nivel de vida de la población”.

Gracias a todos estos parámetros, el rublo, la moneda rusa, ha sufrido una depreciación del 23,1 por ciento frente al dólar estadounidense y el 13,3 por ciento frente al euro. Esta devaluación aceleró a partir de julio, cuando se impusieron las sanciones a Rusia por la crisis ucraniana y el consiguiente veto de Moscú a las importaciones de alimentos.

Este dato de momento no suscita una alarma para el gobierno ruso, pero sus efectos se deja sentir en la inflación, que para este año se pronostica ya del 8%  y que en opinión de algunos economistas podría alcanzar dos dígitos en 2015.

A todos estos factores desencadenantes de desaceleración de la economía rusa hay que sumar  la fuga de capitales del país, que según estimaciones del Ministerio de Finanzas de Rusia superará este año los 90.000 millones de dólares.
Gracias a estos pésimos datos, el índice RTS de la Bolsa de Moscú, ha perdido el 26,23 por ciento.