Ante las nuevas exigencias de la eurozona y las bajas tasas mantenidas en la región, la banca española está necesitada de fondos, y la guerra del pasivo que hasta hora se había librado en la captación de depósitos (que tímidamente se van acercando a ofertas del 5%), tiene una silenciosa víctima, a la que se exprime discretamente: los clientes.

Titulares de créditos, hipotecas y tarjetas que revisen sus estados de cuentas o consigan abrir una línea de financiamiento (algo cada vez más escaso en España), van a descubrir que este 2011 están pagando más.

Sólo en lo que se refiere a tarjetas (sean de débito o de crédito), los titulares están pagando en promedio un 15 por ciento más que en diciembre del 2010.

En el caso de hipotecas, la comisión por estudio se incrementó en un 0,15%, y en la comisión de apertura creció en un 0,5%.

Tanto el estudio para un crédito como su comisión de apertura, aumentaron un 0,2% en relación con diciembre del año pasado.

Son cifras del Banco de España, difundidas hoy, y que demuestran como la banca españolo, cada vez más selectiva con sus clientes, no tiene empacho en pedirles que arrimen el hombro.