dolar.jpegLo primero que hay que decir es que uno no debe fiarse de este tipo de estadísticas porque aluden a una media y dejan fuera las situaciones concretas y los extremos que se cobijan debajo de ella. Los estadísticos prefieren otro tipo de índices para que no se dé al mismo tiempo que somos más ricos que hace cuatro años y, sin embargo, ha aumentado la población que roza el umbral de la pobreza.

Sí es cierto, no obstante, que ha aumentado la renta per cápita en un 18% nominal (8% real descontando el efecto de la inflación). También ha crecido la riqueza financiera, que ya alcanza el 94% del PIB, así como la riqueza neta total (600 veces el Producto Interior Bruto) aunque también pondría en cuarentena este dato ya que incluye el valor de las posesiones inmobiliarias y éstas vienen estando sobrevaloradas mucho tiempo.

Hay que afirmar que estamos en un ciclo económico positivo, con buenas perspectivas al aumentar la productividad y la inversión en capital, pero que llegados a este momento hay tomar decisiones en dos sentidos que no son incompatibles, por mucho que se afirme por ahí. Por un lado, arbitrar medidas para que esta riqueza se reparta mejor mientras, por otro, se adelantan políticas que eviten o mitiguen un cambio de ciclo.

Muy sencillo de decir, difícil de hacer. ¿No creéis lo mismo?.

Vía: El País.