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La rivalidad entendida de forma positiva




rivalidad

Cuando estamos trabajando en el entorno de la empresa, la realidad es que tarde o temprano descubrimos que existe una enorme competitividad. Es decir, pronto sentimos que debemos dar lo mejor de nosotros mismos ante el elevado nivel de formación de nuestros propios compañeros.

La rivalidad surge como consecuencia de la competitividad. Puede ser entendida de forma positiva o negativa. La rivalidad se convierte en un enemigo del entorno laboral cuando se entiende como envidia, es decir, cuando se aleja del compañerismo en beneficio del propio interés. Aunque dicho interés a veces vaya en contra del interés del otro. 

Por el contrario la rivalidad bien entendida se traduce en forma de exigencia, constancia y sacrificio. Es decir, en forma de superación personal, ganas de hacer mejor las cosas, capacidad de trabajo… La rivalidad mal entendida establece la comparación con el otro como una referencia de calidad. En cambio, la rivalidad bien entendida se establece desde uno mismo en base a la fuerza de voluntad, la inteligencia y las propias inquietudes.

Seguramente, si no existiera una competencia directa en el entorno laboral, no nos esforzaríamos tanto por seguir creciendo como profesionales puesto que cualquier trabajador aprender día a día algo nuevo. De hecho, la experiencia es un grado en este campo.

Además, la rivalidad entendida de forma positiva también incluye la práctica de habilidades sociales positivas, como por ejemplo, la empatía, la ayuda mutua, el compañerismo, las ganas de compartir vivencias en el entorno laboral con el resto del equipo.

Imagen:  Ritmic


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