En un contexto de destrucción del empleo y contracción de la actividad, con políticas laborales que van de la caridad inmovilizada por la burocracia (los resultados de la moratoria hipotecaria para parados) hasta los rebrotes del pequeño Führer que todos llevamos dentro (las declaraciones del ex presidento José María Aznar sobre la pertinencia de retirar las prestaciones de desempleo para invitar a los parados a esforzarse en la búsqueda de trabajo), no resulta desdeñable una cifra rescatada por Cinco Días acerca de un sector que se está convirtiendo en un importante generador de empleo.

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Citando cifras de la empresa de empleo temporal Adecco, Cinco Días señala que las compañías que manufacturan marcas blancas (los genéricos que encontramos en los supermercados sin marcas conocidas), a contrapelo de la debacle actual, han aumentado su contratación en más de un 15% en lo que va del 2009.

En porcentajes elocuentes sobre los nuevos hábitos de compra (una menor fidelidad a las marcas en busca de una mejor relación calidad/precio), Adecco señala que en las últimas dos décadas, las fabricas de productos de marca blanca han pasado de encontrarse en un 10% de las grandes superficies, a estar en el 35% de las tiendas.

La contra cara resultan las empresas del sector alimentos que no elaboran marcas blancas, y cuyas ventas han caído entre un 4 y un 10% en lo que va del año.

Menos etiquetas, más trabajo. Escuchad al consumidor.

Fuente | Cinco Días

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