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No hay que hacer mudanza en tiempos de tribulación. Como cualquier invento humano la Seguridad Social necesita de continuas reformas, ¿por qué no?. Pero hacerlas a salto de mata, cuando más aprieta el zapato o a base de catastrofismo tampoco es buena hoja de ruta. En todo caso hay personas más doctas que nosotros que han lanzado ya sus propuestas en relación a este tema así como países que han adoptado medidas de diversa índole.

Pero, en primer lugar, tampoco debemos llevarnos exclusivamente por los estudios realizados hasta la fecha y no sólo porque sean “de parte” sino porque han fallado bastante. En el enlace podréis ver el ejemplo de 1996 que siendo casi tan catastrofista como puede serlo cualquiera de ahora mismo no acertó casi nada.

Respecto a las reformas que se suelen mencionar tenemos las habituales de elevar la edad de jubilación, frenar las prejubilaciones, aumentar el número de años a ponderar en el cálculo final o congelar las percepciones actuales. No me parecen mal, incluso alguna es muy oportuna como evitar que se jubile a personas válidas a los 52 años, pero ninguna de ellas menciona ni por asomo que se aumenten las cotizaciones por ejemplo siendo una opción también a considerar.

Bien es cierto que el aumento de cotizaciones empresariales suele desincentivar el empleo pero también los trabajadores pueden aumentar su aportación y de hecho se realiza ya a base de planes privados que superan, paradójicamente, al total en manos de los organismos públicos. Capacidad para aportar más hay desde luego pero se suele percibir como un gasto cuando se realiza la aportación obligatoria cuando en el fondo es una inversión y así se percibe cuando hacemos ingresos extraordinarios en nuestros planes. Debe haber un cambio de mentalidad.

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Otra medida a implementar es sacar del sistema de pensiones aquellas prestaciones fruto del esfuerzo solidario de la sociedad como los complementos por mínimos o las pensiones no contributivas. Estos instrumentos deben canalizarse vía presupuestos, es decir financiarse a través de impuestos.

En definitiva hay mucho trabajo por hacer y éste no tiene porque cursarse en una sola dirección sino en varias y siendo todos conscientes que el sistema de Seguridad Social es, ahora mismo, lo mejor que podemos tener cara al futuro y que los gobernantes deben dejar claro que no permitirán que este logro social y económico se hunda nunca. ¿O no lo están haciendo con los bancos?. Pues eso.

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