empresario.jpgDebe ser que hasta los más aficionados a zapping tenemos un límite o que uno ya se va cansando de que los costes publicitarios se asuman indirectamente en los precios, cosa que todo el mundo debería considerar. Lo cierto es que no me parece mal en absoluto que, a cambio de recibir mensajes publicitarios directos y segmentados en función de nuestros gustos, seamos los perceptores de gratificaciones en forma de llamadas gratis.

Uno de los principales problemas de la publicidad, de la versión mala quiero decir, es el intrusismo y la falta de individualización cuando el acto de estar informado tanto de la existencia como de las características de un producto o servicio tiene que ser algo voluntario y, a ser posible, agradable. Por eso me gusta esta idea. Y porque puede ser una competencia brutal para las operadoras clásicas cuyas prácticas desleales y abusivas están llegando al colmo.

Y ya sabemos que si las autoridades no nos defienden, alguien en el mercado puede hacerlo o ser nosotros quienes lo pongamos en práctica como barrera ante el abuso. Bienvenida sea esta iniciativa y que llegue a nosotros cuanto antes.

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