Sin embargo, el punto más interesante sobre los negocios online que aborda la última pelicula de David Fincher sobre el inicio y todopoderoso ascenso de Facebook es Facebook en sí misma, The Social Network.

En la cinta la red nace tras un par de intentos de Zuckerberg de crear un negocio tan rentable como surtidor de brillo social (uno de ellos era una sitio donde se comparaba chicas universitarias con animales de granja, y que devino en los populares Who is more hot?).

The Facebook nace como una sitio de socialización entre los estudiantes de Harvard;
después, se convirtió en una red para los alumnos de todas las universidades, y finalmente se abrió para convertirse en un sitio para que, todo aquel que lo deseara, viviera «la experiencia universitaria» de conocer e intercambiar información con otras personas. La última mutación del sitio sobreviene cuando Zuckerberg descubre lo que todos los usuarios buscan en la red: gente disponible.

De ese modo, el estatus de la relación personal se convierte en la consignia vital de Facebook.
Estas mutaciones ocurren gracias que el creador de Facebook mantiene ebierta la definición de su producto: se niega aa fincar su utilidad e incluso a inundarla de publicidad.

Facebook es, pues, un sitio modélico,
que en su biopic cinematográfica nos apunta una serie de enseñanzas:

1. Lo elitista en la red es un sinónimo de fracaso
2. El control al usuario
3. Cuando no hay ganancia ni publicidad, el producto son los usuarios… Y terminarán por ser rentables.