El publicista y consultor Marc Vidal, autor de uno de los blogs más interesantes sobre política económica, se ha decidido a tomar el toro por los cuernos, y ha redactado un artículo que es toda una summa de análisis financiero y pronósticos bien fundados. En Cómo afrontar la crisis Vidal propone 25 medidas que cambiarían favorablemente el rumbo económico. Entre ellas, destacamos:

Potenciar el mercado laboral: El mejor antídoto contra una crisis. “Cuanta más gente trabaje, más se incentiva la actividad económica de un país: quien tiene trabajo genera riqueza, luego consume e inyecta dinero al sistema”. Si bien para conseguir la sanidad laboral serían necesarias “medidas (…) impopulares y algo traumáticas” como “moderación salarial, flexibilidad en la contratación y modernización de los Servicios Públicos de Empleo”.
Aumentar la competitividad: Al “profundizar en los accesos y el uso por parte de las empresas de los mecanismos de financiación de la Unión Europea.”


Promocionar la exportación:
con el establecimiento de programas de impulso, investigación y desarrollo de elementos corporativos para las empresas españolas, especialmente dirigidos a las PYMES.


Fomentar el clima inversor:
Al limitar la injerencia gubernamental en los negocios para eliminar elmensaje negativo a la inversión exterior, puesto que ese flujo externo precisa de garantías en el campo de la competitividad local y en la libertad estratégica”.
Frenar el populismo. Encarnado en algunas medidas electorales que lejos de combatir la falta de ahorro son un dispendio innecesaria (como la devolución de 400 euros). “La austeridad debe traducirse en una política de gasto social más conservadora, sobretodo en un momento de moderación del empleo, de subida del paro y de enorme presión demográfica.”
Incentivando el Desarrollo Humano. Evitando el gasto gubernamental en imagen y representación, y apostando por “la inversión en la ética del desarrollo social, educativo y en la estructuración de un nuevo logro occidental: el Índice de Desarrollo Humano que sustituye en gran medida el del PIB que no parece tan justo para medir la estratificación social.”
Un texto ambicioso que nadie interesado por la economía debe dejar de leer.

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