microsoft.jpgHa sido titular y noticia de apertura, en pocos minutos el Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas han certificado la multa de casi 500 millones de euros para el gigante americano Microsoft (por cierto, ¿para qué usarán tanto dinero?) por abuso de posición dominante. La verdad es que, a primera vista, el caso parecía de libro y lo único que ha ocurrido es que se ha dilatado en el tiempo pero constituye todo un aviso a navegantes. Otros gigantes con pies de barro se las van a ver tiesas con la Unión Europea empezando por Google y continuando por Telefónica.

Quizá el aspecto positivo sea una ganancia de competitividad real a medio plazo, más difícil en cuanto a precios, y una pequeña ventana a la entrada de competidores y mayor oferta en diversos sectores tecnológicos. En todo caso a mí me parece bien que las autoridades intenten protegernos de las malas prácticas empresariales, provengan éstas de pequeños negocios o de presuntos gigantes.

Sin embargo, resultan llamativas las reacciones de los multados en el sentido de que fallos de este tipo podrían desincentivar el desarrollo de futuras aplicaciones. Es un argumento ya muy desgastado porque uno no puede creer que una entidad multinacional líder en la economía de mercado esté en contra de los principios que inspiran un marco verdaderamente competitivo entre los que se encuentra, sin duda, la exigencia de que nadie abuse de su posición para coartar a otros operadores. Serán ironías del destino.

Enlace: El País.