Motívate a ti mismo

¿Estás cansando de esperar que tu jefe te felicite por la labor que realizas cada día en la oficina? ¿Estás agotado al quedar a la espera del reconocimiento de tus compañeros de trabajo que nunca te dicen nada estimulante? Entonces, tal vez, ha llegado el momento de cambiar de actitud para vivir en primera persona: motívate a ti mismo.

Reconoce tus logros, premia tu esfuerzo, disfruta de cada paso que das, ten entusiasmo, disfruta de la rutina laboral con alegría, intenta ser un ejemplo para los demás… Motívate a ti mismo cada día, es decir, intenta arriesgar y apostar por aquello que de verdad deseas. 

Empieza el día con un pensamiento positivo. Y despídelo con los mejores momentos de la jornada. Vive los lunes con intensidad y los viernes con la alegría de saber que el tiempo de ocio del fin de semana, es el mejor premio que puedes recibir para todo tu esfuerzo.

Estate muy atento a las señales de falta de motivación: cansancio, aburrimiento, apatía, mal carácter, cambios bruscos de humor… Es imposible escuchar estas señales para poder actuar a tiempo y prevenir el dolor que produce la ausencia de motivación. Sin duda, aquel que tiene que hacer frente a este obstáculo experimenta tristeza y se desgasta.

Motívate a ti mismo cada día, no sólo cuando las cosas vayan mal, sino también, cuando todo sea perfecto, tal y como a ti te gusta. Para motivarte, ‘puedes hacer un plan especial cualquier día, disfrutar del menú que más te gusta en la hora de la comida, concederte más tiempo para ti.

La motivación de los demás, no depende de tu voluntad. Sin embargo, la automotivación sí es una responsabilidad propia.

Imagen:  Business Blog Spot