Hay empresas en las que la forma de remuneración de los trabajadores tiende a ser muy diferente de otras empresas porque han implantado otra remuneración que quizás les va mucho mejor que la que conocen.

Sin embargo, en ocasiones la implantación no es fácil porque se encuentran con obstáculos. Y en una remuneración basada en un sistema de incentivos los hay. El primero de ellos es el de “haz solo lo que te pagan por hacer“, es decir, que los trabajadores no se ocupan de otras cosas que haya en la empresa, solo van, se ocupan de su trabajo olvidándose de otros, y se marchan.

También esta clase de incentivos tiene un carácter negativo en la cooperación porque se convierte más en  una carrera por ver quién logra más incentivos y por tanto siempre es una competición con los compañeros de trabajo. Esto a su vez genera insatisfacción y estés porque, si, producen más, pero hay menos satisfacción y llegará un momento en que no les motive a todos, que vean que siempre ganan los mismos y eso no les guste.

Además, en ocasiones hay dificultades para controlar o medir el rendimiento, es decir, para saber a qué personas ha de recompensarse o no con este sistema porque no siempre estás delante de los trabajadores sabiendo lo que hacen o si realmente han sido ellos quienes han trabajado y hecho el trabajo o no.

El mayor problema puede ser quizás los propios trabajadores que no creen que estos sistema sean realmente útiles y no los ven justos porque, en teoría, es una persona que puede no ser objetiva, quien le va a decir si hace un buen trabajo o no.