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Cuando vamos a contratar un seguro para nuestro coche siempre tenemos la duda de si optar por una opción de a todo riesgo que nos cubra en caso de accidente o bien por uno de terceros. La primera de las opciones es muy golosa ya que todo el mundo tiende a pensar que ante cualquier accidente, independientemente de la gravedad de este, el seguro correrá con todos los gastos o en su defecto nos abonará una cantidad que nos permitirá adquirir un coche similar al que teníamos, pero esto es una creencia falsa que nos puede jugar malas pasadas.

Está claro que un coche con 6 o 7 años de antigüedad, ante un accidente importante  y donde el seguro lo declare como siniestro, este no abonará una cantidad sustanciosa. En esos años, el coche se ha devaluado mucho por lo que las aseguradoras se acogen a ese precio a la hora de indemnizar al dueño. Es aquí donde entra en juego el valor venal del vehículo.

El valor venal de un coche es el valor del coche siniestrado y claro está, no es el mismo valor el que tiene un coche de siete meses que el que pueda tener un vehículo de 10 años, por eso, a la hora de contratar un seguro, si estamos pensando en coger uno a todo riesgo, es muy importante que conozcamos este valor para ver si realmente nos tiene cuenta.

A la hora de contratar un seguro a todo riesgo, de forma habitual  los seguros durante los dos primeros años indemnicen por el valor del nuevo, los dos años siguientes, suelen abonar la cantidad del importe venal más un plus, que suele ser del 30%. A partir del quinto año, el importe que dan por el vehículo siniestrado es el venal.

Vía: acierto