Tras más de dos años de idas y venidas con la polémica Ley de Economía Sostenible (LSE), popularmente conocida como “Ley Sinde“, el pasado 30 de diciembre fue aprobado definitivamente el reglamento que desarrolla dicha ley. Esta ley pretende modernizar la economía española principalmente en los sectores financiero, empresarial y medioambiental. Lo que ha generado el debate público es la Disposición Final 43ª que regula las descargas en Internet.

Las reacciones no se han hecho esperar. Dos semanas después de la aprobación de este reglamento todavía queda mucho por decir.

 Rebelión en la red

Desde RedResistiré se ha creado un hashtag #NoLesCompres y un wiki en el que llaman al boicot. En este wiki se recogen los nombres y declaraciones de escritores, productores, actores, guionistas, directores, editores y otras personalidades del mundo artístico y cultural que defienden la LSE. Gracias a este wiki y a esta recopilación, muchos colectivos se están sensibilizando con la situación que se les plantea a estas personas que, al defender la aplicación de esta ley, están defendiendo sus derechos (al menos esa es la sensación que se desprende al leer muchas de las anotaciones que se recogen este wiki).

Desde Hacktivistas, que, entre otras acciones, publicaron en abril de 2011 un “Manual de desobediencia a la Ley Sinde” y que se unen a las reinvidicaciones de RedResisitiré, nos llega  la noticia del sitio “La Lista de Sinde” , que “recoge un listado de las páginas web que se han ido ‘autoinculpando’ de intercambiar cultura libremente mediante la integración de un buscador de descargas.”

También hay quien se alegra

La ex-ministra Ángeles González-Sinde se muestra satisfecha ante la aprobación del reglamento, y orgullosa de haber participado en un proyecto como este.

Desde la Asociación de Desarrolladores y Editores de Software de Entretenimiento (aDeSe), reiteran su “disposición a colaborar con el nuevo Ejecutivo para mejorar el entorno regulatorio, tanto en esta cuestión como en otras que afectan al desarrollo de la industria del videojuego en España”.

Tanto desde la patronal de tecnologías Ametic, como desde la Asociación de Internautas, las reacciones también han sido positivas.

Desde Twitter también se lanzan mensajes a favor de la ley antidescargas a través de hashtags como #noalapirateria.

Valoración positiva del embajador de EEUU

En el panorama internacional, el embajador estadounidense, Alant Solomont, ha mostrado su aprobación ante la aprobación del reglamento que desarrolla LSE, concretamente en lo que se refiere a la lucha contra la violación de los derechos de propiedad intelectual. Para EEUU la lucha contra la piratería en la red es una de sus prioridades, ya que atenta, entre otras cosas, contra los intereses económicos de muchas empresas en este país.

Y ahora ¿qué? Reflexiones

Esta historia todavía dará mucho que hablar. Más allá de la delimitación de lo que es ilegal y lo que no (al fin y al cabo, el que hizo la ley hizo la trampa) queda un largo camino por andar.

En cualquier caso, no puedo por menos que lanzar una pregunta que invite a la reflexión. ¿Qué pasaría si todos los artistas, escritores, editores, guionistas, cantantes, actores, etc., decidieran dejar de trabajar en esto? Si las personas que desean consumir un tipo de contenido determinado no están dispuestas a pagar por él, ¿quién va a querer producirlo? ¿Con qué medios?

Y si se dejaran de escribir libros, producir películas y editar discos: ¿qué pasaría con todas esas páginas de descargas? ¿De dónde iban a sacar el dinero para su mantenimiento?

¿Sería posible encontrar un modo de combinar los intereses de todos, incluídos los usuarios?

Foto: Miguel SP

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