rajoy.jpgCuando llega la época electoral, que en España es siempre, comienzan a llegar las propuestas y programas con las que convencer al ciudadano para que se incline en uno u otro sentido. Una de las estrellas en cuanto a ofertas electorales son los impuestos y más en concreto las rebajas de ellos.

Después de tres reducciones en el impuesto personal por excelencia, el IRPF, y de semieliminar el IAE ahora le llega el turno al Impuesto de Sociedades pese a que el Gobierno ya ha iniciado una primera y tímida reforma del mismo.

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, propone en esta línea la reducción del tipo impositivo en 10 puntos manteniendo además las desgravaciones actuales, que van a verse reducidas progresivamente con el modelo que ha entrado en vigor este año.

Me parece siempre bien que se reduzcan los impuestos y tasas siempre y cuando ello signifique que se mantiene la suficiencia financiera del Estado así como la progresividad del sistema, que paguen más los que más ganan en definitiva. Sin embargo, cabe hacer una reflexión añadida al tratarse de la fiscalidad sobre las empresas y es que con las rebajas impositivas no puede esconderse el principal problema empresarial español como es la falta de productividad debida a la orientación del modelo económico predominante y basado en el ladrillo.

De momento hay motivos de optimismo porque el IS estaba abandonado quedando como mero medio recaudatorio mientras que ahora parece estar en el foco de las reformas.

Vía: CincoDías.

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