Transcurridos unos días desde el anuncio, no por esperado menos dramático, de una gavilla de recortes, todos ellos inspirados en los ya practicados por los países que fueron rescatados, como Portugal, Irlanda, etc. El impacto  en la calle no ha sido, evidentemente, nada alentador. Los partidos más radicales ya está” sembrando” la calle de gasolina, veremos que temperatura alcanza el próximo otoño. Realmente no pongo en duda que, desde un enfoque de política económica realista no sea necesario hacer todo lo que se nos está imponiendo  a los ciudadanos, lo que si considero que no se está haciendo bien, es la forma de comunicar estas medidas, se exige otra manera de explicar e informar cada uno de los recortes, política de recortes salariales, de incrementos del IVA, suspensión de la paga extra de navidad  a los funcionarios, etc.

En primer lugar no veo un programa compacto de política económica a corto, medio y largo plazo, conocer cuáles son los instrumento y los fines reales de todas y cada una de las medidas que se están decretando a marcha martillo, y no sé por qué con los magníficos expertos que tenemos en Política Económica esto no se hace bien, es posible que sigan un dictado de Bruselas, o es posible que el plan es actuar en función de las presiones de los mercados. Opino que de esta manera se incrementa el ardor guerrero de los sindicatos y de la población, no solo los trabajadores sino un amplio y numeroso segmento de la población. Otro apunte sobre este programa de rescates es la carencia de presión sobre los bancos y las cajas para perseguir el fraude de ley cometido por numerosos consejeros y administradores de determinadas cajas como la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo), Bancaja y el Banco de Valencia.

 

 

Es inaudito como se podido autorizar el desaguisado con estas entidades tan emblemáticas en la Comunidad Valenciana, como se ha podido mirar para otro lado cuando se estaba cometiendo semejante latrocinio. Esto no debe quedar impune. Asimismo recomendaría una mayor presión fiscal sobre los grandes patrimonios y la aplicación inmediata de un impuesto sobre las transacciones financieras, o popularmente conocido como Tasa Tobin (Tobin Tax). De alguna manera, quiero resumir que es imprescindible que semejante ajuste sea soportado por todos los españoles, ricos y pobres, sería una forma de ser solidario y evitar situaciones violentas en las ciudades españolas, no será bueno para los que nos prestan dinero. En comentarios posteriores analizaremos la eficacia de todo este tinglado de recortes, devaluación interna de salarios, asfixia de la demanda interior, aumento inexorable del paro, recesión más profunda, etc. Tengo mis dudas, dudas basadas en la eficacia de la política económica y de las lecciones que se desprenden de la teoría económica moderna. Confiemos que el crecimiento de nuestro saldo exportador siga alcanzando cotas mes a mes cada vez más importantes, si la válvula del comercio exterior no tira hacia adelante, será difícil lograr las cifras impuestas por Bruselas. Lo iremos viendo.