La utilización de recursos online, la informatización y la automatización de la gestión de la información han hecho aparecer indirectamente un modelo de seguro que estoy convencido ofrecerá mucha demanda y variantes de su sistema de protección en el futuro. Me refiero al seguro contra el robo de identidad.

Se trata de un seguro que cubre los inconvenientes, algunos de ellos muy graves, que generan otras personas cuando emplean la información personal de otros para un acto delictivo. Desdel el phisning de las redes sociales en Internet, a las apropiaciones identitarias de la documentación fisica.

Para cometer un delito, un crímen, o un fraude. El delincuente oculta su identidad tras la de otra persona ajena a la que le ha sustraído previamente los datos legales que le representan.

Busco estadísticas en Internet y tropiezo con los datos de la Federal Trade Commission de Estados Unidos que asegura, para mi sorpresa, que casi diez millones de norteamericanos declararon que sufrieron suplantación de identidad en 2009. ¡Qué barbaridad!

Pero hay una explicación. Y es que, en Estados Unidos, no existe ningún documento de identidad. Su tradición histórica lo considera un atentado contra la privacidad. Por éso, resulta más fácil la suplantación de identidades y por éso el seguro contra el robo de identidad tiene una mayor demanda allí.

La finalidad de los robos de identidad en nuestro país está relacionada, sobre todo, con la apropiación de los dígitos de las tarjetas de crédito bancarias y con los datos necesarios para obtener un documento nacional de identidad o el pasaporte, falsos, y así acceder con ellos a la formalización de contratos de alquiler. También se suplanta la identidad para cualquier asunto relacionado con temas financieros, como la petición de créditos.

En España, y para compensar los efectos de algunos de estos delitos, es habitual que las mismas entidades financieras incluyan un seguro contra la pérdida y contra la suplantación de la personalidad para sus tarjetas de crédito.

Si, con esas acciones, el cliente sufre la violación de su cuenta y la pérdida de fondos. La entidad financiera considera, así, que es responsable de la violación de la cuenta.

Las aseguradoras que proponen pólizas contra el robo de identidad consideran tres tipos de violación y de riegos potenciales.

El robo de la identidad financiera, al que me he referido antes, y que está relacionado con las tarjetas de crédito; la simple sustracción con fines criminales y el doblaje de la identidad.

La sustracción de la identidad con fines criminales supone componer una identidad ajena verdadera pero que no corresponde con la propia con la que tener una referencia identitaria para cometer un delito.

Doblar la identidad, consiste en utilizar los datos de otra persona para ocultar los propios, para eludir las responsabilidades de un delito que se ha cometido. Con frecuencia, quienes clonan las identidades son extranjeros residentes en el país que buscan eludir a la justicia haciéndose pasar por otras personas.

Seguro contra el robo de indentidad, cuando otros quieren ser yo.