Dentro de la financiación a través de crowdfunding, si quieres saber qué herramienta es la más beneficiosa para tu empresa, debes conocer los tipos más destacados, que os expongo a continuación.

Fuente: marketinclusion.com
Fuente: marketinclusion.com

Mecenazgo

Se trata de la donación tradicional. Los expertos no la señalan como la más conveniente para una pyme, porque normalmente quien da algo a una compañía requiere una contraprestación. Se usa sobre todo para financiar desinteresadamente la ciencia o el arte. En el IRPF se recogen las entidades de interés público reconocidas para beneficiarse de estas aportaciones. Además, el Ejecutivo ha renunciado a la prometida Ley de Mecenazgo y será finalmente la reforma fiscal la que incorporará los detalles de deducciones, que para importes inferiores a 150 euros, serán del 50% en 2015 y del 75% en 2016, según se aprobó el pasado noviembre.

Crowlending

Es una practica muy habitual y se da cuando los mecenas utilizan alguna de las plataformas que han surgido en internet para prestar pequeñas cantidades de dinero a cambio de recuperar su inversión más un interés.

Préstamos

En este caso, si se trata de la herramienta más beneficiosa de cara a las Pymes. Y de hecho es el más mayoritario. Dentro de esta tipología se han ido sofisticando las herramientas, existen las líneas de crédito para circulante, los préstamos y los descuentos de pagarés.

Consumo participativo

En esta ocasión son plataformas que financian por lo general actividades artísticas a cambio de bienes o servicios como entradas, discos o merchandising del grupo al que se ha financiado y se ha dado dinero. El proyecto de ley ha dejado a esta actividad fuera de la regulación, con una gran incertidumbre sobre el tipo de tributación que se aplica, si es el IVA de los productos con los que se gratifican a los mecenas o no.

Socio capitalista

Esta figura también es conocida como equity crowdfunding, y dicha herramienta para las empresas se caracteriza por dejar entrar al micromecenas en el capital mediante la emisión o suscripción de acciones. Este mecanismo encaja muy bien sobre todo en las start-up de menos tamaño. Y es recomendable para empresas que no quieran endeudarse.