Son muchos los empresarios que tienen su pyme abierta aún hoy en día ofreciendo servicios y productos a los clientes. Sin embargo, en verano los clientes, por sus vacaciones, se marchan y muchas empresas ven descender sus ventas por este motivo. En algunas ocasiones incluso hay días en las que no entra nadie, lo que hace que uno se plantee si tomarse unas vacaciones o no.

A decir verdad, si hablamos en términos de salud, el cuerpo necesita tener unas vacaciones de tanta rutina para no “quemarse”, es decir, para no aburrirse del trabajo y lograr con él poder mantenerse frío y creativo en cuanto a decisiones.

Un descanso de aunque sea una semana puede suponer una relajación ya que no tiene que preocuparse por problemas con proveedores, distribuidores, empleados si los tiene, etc.

Siempre hay que saber escoger las fechas basándonos en el periodo de mayor escasez de clientes de tal modo que tampoco perdamos tanto.

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