Las ventas caen un 7,6%, pero la vivienda mantiene un alza del 8%

El mercado de la vivienda de segunda mano ha cerrado el segundo trimestre de 2026 con una evolución que pone de manifiesto una aparente contradicción: mientras la actividad inmobiliaria muestra signos de desaceleración, los precios continúan su escalada.

De acuerdo con los últimos datos publicados por el portal inmobiliario Hogaria.net, el precio medio de la vivienda usada se situó en junio en 2.156 euros por metro cuadrado, lo que supone un incremento del 0,4 % respecto al mes anterior. En términos trimestrales, el aumento alcanza el 1,1 %, mientras que la variación interanual se mantiene en el 8 %, consolidando la tendencia alcista que viene registrando el mercado.

La evolución de los precios también se refleja en el ámbito provincial, ya que 43 provincias experimentaron subidas durante el último mes, un dato que evidencia que el encarecimiento de la vivienda sigue extendiéndose a buena parte del territorio nacional.

No obstante, más allá del incremento del valor de los inmuebles, los indicadores del sector dibujan un escenario cada vez más complejo. El descenso en el número de compraventas y la reducción en la firma de hipotecas contrastan con el mantenimiento de unos precios al alza, una situación que apunta a un mercado condicionado por otros factores, como la escasez de oferta disponible y la persistente presión de la demanda.

El mercado vende menos… pero no porque la vivienda haya perdido atractivo

En mayo, los registradores contabilizaron 56.468 compraventas, un 7,6% menos que un año antes, encadenando ya cinco meses consecutivos de descensos.

En un mercado equilibrado, una reducción sostenida de las ventas terminaría traduciéndose en una moderación de los precios. Pero eso no está ocurriendo.

La razón es que la demanda no ha desaparecido; simplemente se ha transformado.

Cada vez más hogares desean comprar vivienda, pero una parte creciente ha quedado excluida por el fuerte incremento acumulado de los precios, la pérdida de poder adquisitivo y unas condiciones de financiación mucho más exigentes que hace apenas tres años.

En otras palabras, no faltan compradores; faltan compradores que puedan permitirse comprar.

El mercado se polariza

Otro indicador confirma este cambio de escenario: las firmas de hipotecas continúan descendiendo mientras aumenta el peso de las operaciones realizadas al contado.

Este fenómeno dibuja un mercado cada vez más segmentado. Por un lado, familias que necesitan financiación y encuentran crecientes dificultades para acceder al crédito. Por otro, compradores con elevada capacidad económica —inversores, patrimonios familiares o compradores internacionales— menos sensibles a la evolución de los tipos de interés.

Esta dualidad explica por qué el mercado mantiene precios elevados incluso cuando disminuye el número de operaciones.

La vivienda ha dejado de depender exclusivamente de la demanda residencial para apoyarse cada vez más en una demanda patrimonial.

La oferta sigue siendo el gran cuello de botella

A esta situación se suma un problema estructural que continúa sin resolverse.

La construcción de vivienda nueva sigue muy por debajo de las necesidades del mercado. La escasez de suelo finalista, los elevados costes de construcción, la lentitud administrativa y la insuficiente promoción residencial limitan la incorporación de nuevas viviendas precisamente en las zonas donde más se necesitan.

Mientras la oferta continúe creciendo muy por debajo de la demanda efectiva, cualquier descenso de las compraventas tendrá un impacto muy limitado sobre los precios.

Baleares, Madrid y Guipúzcoa continúan liderando el mercado

Las provincias con los precios más elevados vuelven a concentrarse en los mismos territorios.

Islas Baleares (5.046 €/m²) mantiene el primer puesto, seguida de Madrid (4.209 €/m²) y Guipúzcoa (4.164 €/m²). Tras ellas aparecen Málaga (4.009 €/m²) y Barcelona (3.746 €/m²), mercados donde la presión de la demanda continúa siendo extraordinariamente elevada.

En el lado contrario permanecen Ciudad Real, Palencia, Ourense, León y Jaén, donde el acceso a la vivienda sigue siendo mucho más asequible, aunque acompañado de un menor dinamismo económico y demográfico.

Durante el segundo trimestre, Guipúzcoa (+2,5%), Madrid (+2,4%), Las Palmas (+2,4%), Cádiz (+2,3%) y Alicante (+2,3%) lideraron las subidas provinciales, mientras que únicamente Zamora (-0,5%), Teruel (-0,4%), Cuenca (-0,3%) y Jaén (-0,2%) registraron descensos.

En las capitales, la fortaleza del mercado resulta aún más evidente: ninguna ciudad redujo sus precios durante el trimestre. Palma de Mallorca (+2,5%), Santa Cruz de Tenerife (+2,3%), Valencia (+2%), Madrid (+1,8%) y Granada (+1,8%) encabezaron las subidas.

Madrid y Barcelona siguen marcando máximos

Madrid continúa consolidándose como el mercado más dinámico del país. El precio medio alcanza ya los 5.216 €/m², tras crecer un 1,8% durante el trimestre, mientras que Barcelona llega hasta los 4.891 €/m², con un incremento del 1,3%.

Los distritos más exclusivos de ambas ciudades ya superan ampliamente los 6.300 euros por metro cuadrado, confirmando que el acceso a la vivienda se aleja progresivamente de las rentas medias.

Valencia continúa siendo otra de las ciudades más dinámicas del mercado nacional. Con 3.209 €/m², acumula una subida trimestral del 2%, mientras Sevilla alcanza los 2.920 €/m², con un incremento del 1,4%.

Un mercado con menos actividad, pero sin síntomas de corrección

El segundo trimestre deja una conclusión clara: el mercado inmobiliario no se está enfriando; simplemente está cambiando de compradores.

La pérdida de capacidad adquisitiva, las dificultades de financiación y unos precios que ya superan ampliamente los máximos alcanzados antes de la crisis de 2008 están reduciendo el número de operaciones. Pero la escasez de vivienda disponible y el creciente peso de los compradores con mayor capacidad económica siguen sosteniendo los precios.

Todo apunta a que esta situación continuará durante los próximos meses. Es probable que las compraventas mantengan una evolución débil mientras persistan los elevados costes de financiación y la falta de oferta, pero no existen, por ahora, señales suficientes que anticipen una corrección significativa de los precios.

La gran paradoja del mercado residencial español continúa intacta: cada vez se venden menos viviendas, pero comprar una sigue siendo, mes tras mes, más caro

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